Comprador en Taskent pierde 20.000 dólares tras confiar en el vendedor

Se ha descubierto otro caso de fraude relacionado con transacciones inmobiliarias en Taskent. En el distrito de Yakkasaroy, un comprador confió en el vendedor y entregó un depósito de 20.000 dólares, pero el proceso de registro de la propiedad nunca se llevó a cabo.
Tras este incidente, el Departamento de Investigación del distrito de Yakkasaroy inició un caso penal contra Sobirjon R., de 66 años, bajo el artículo 168 del Código Penal, relativo al «fraude».
Según los datos de la investigación, en febrero de 2025, el sospechoso acordó vender la casa por 55.000 dólares. El comprador confió en la palabra del vendedor y le entregó un depósito de 20.000 dólares. Sin embargo, el vendedor dejó de responder y se negó a formalizar el trato ante notario.
Lo más grave es que no se trató de un malentendido de unos pocos días. Se informó que el vendedor evitó acudir al notario durante un año. El comprador se quedó sin la casa y perdió el dinero entregado.
Las transacciones inmobiliarias implican grandes sumas de dinero. Por ello, confiar únicamente en promesas verbales o en una «palabra de honor» en tales acuerdos supone un riesgo importante. Este incidente demuestra una vez más que, aunque la confianza es buena, la documentación es más fiable.
Las autoridades recuerdan a los ciudadanos que cualquier operación financiera, especialmente el pago de depósitos por viviendas, debe formalizarse obligatoriamente ante notario. El dinero entregado sin documentos notariales puede convertirse en un gran problema más adelante.
Los expertos destacan que, al comprar una casa, es esencial verificar primero los documentos de propiedad, confirmar el derecho real de propiedad del vendedor y realizar todos los acuerdos por vías oficiales. De lo contrario, existe el riesgo de perder años de ahorros por falta de una firma.
En resumen, un comprador en Taskent confió en el vendedor, pagó un depósito de 20.000 dólares y fue víctima de un fraude. Se ha iniciado un caso penal. La conclusión de este suceso es sencilla: en el sector inmobiliario, la confianza es buena, pero entregar dinero sin notario es una ruleta financiera.
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