Nueva esperanza para la bajada de los precios de la carne en la ganadería

¿Pueden estabilizarse y potencialmente bajar en el futuro los precios de los productos cárnicos en Uzbekistán? Esta pregunta ha estado en la mente de muchas personas últimamente. El Ministro de Agricultura, Ibrohim Abdurahmonov, informó a los diputados de la Cámara Legislativa sobre los esfuerzos que se están realizando para desarrollar el sector ganadero.
Las cifras presentadas por el Ministerio muestran que se han destinado fondos importantes al sector ganadero. En concreto, se han ejecutado 1.103 proyectos con un valor total de 5,3 billones de UZS. Estos proyectos tienen como objetivo aumentar el número de cabezas de ganado, mejorar la calidad de la cría, fortalecer la base forrajera y aumentar los volúmenes de producción.
Los expertos opinan que la bajada del precio de la carne no depende solo de la oferta y la demanda del mercado. El ganado de raza, la disponibilidad de forraje, la tecnología de cría, los costes de los agricultores y la cadena de suministro al mercado también desempeñan un papel importante. En este sentido, las inversiones en la ganadería podrían ser una base importante para la estabilidad futura de los precios.
Para mejorar la cabaña reproductora, se han importado del extranjero 217.000 cabezas de ganado vacuno y 282.000 ovejas y cabras. Estas medidas sirven para aumentar la productividad del ganado y elevar los volúmenes de carne y leche. En pocas palabras, no se trata solo de aumentar el número de animales, sino también de mejorar su calidad.
Según los cálculos actuales, el número de cabezas de ganado vacuno en el país ha alcanzado los 13,5 millones. El número de ovejas y cabras asciende a 24 millones. La población de aves de corral ha alcanzado casi los 98 millones. Estos indicadores significan que se están ampliando las posibilidades de abastecer el mercado interior de carne, leche y huevos.
Al mismo tiempo, se presta especial atención al fortalecimiento de la base forrajera. Se han destinado más de 470.000 hectáreas de tierra a cultivos forrajeros como la alfalfa, el sorgo y la remolacha. Este es un factor muy importante, ya que una gran parte del coste de producción en la ganadería depende de los gastos de forraje. Si el forraje es barato y suficiente, los costes del agricultor disminuyen, lo que también puede influir en los precios del mercado.
Por supuesto, estas cifras no significan que la carne vaya a ser drásticamente más barata mañana. Para que los precios bajen en el mercado, el volumen de producción debe crecer de forma estable, la logística debe mejorar, los costes de intermediación deben reducirse y la competencia debe intensificarse. Sin embargo, el aumento del número de cabezas de ganado y las grandes inversiones en el sector crean una base importante para frenar los precios de la carne.
En resumen, la inversión de 5,3 billones de UZS en la ganadería, la importación de animales de raza y la ampliación de la base forrajera son señales positivas para el mercado de la carne. La cuestión principal ahora es que estas medidas no se queden en el papel, sino que se traduzcan en la práctica en resultados que el consumidor pueda sentir. La pregunta más importante para la gente es sencilla: ¿bajará el precio de la carne en el mercado? La respuesta también es sencilla: existe la posibilidad, pero el resultado depende de la eficacia con la que funcione el sistema.
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