La FIFA está tomando medidas drásticas contra la pérdida de tiempo con nuevas reglas

La lucha contra la pérdida de tiempo en el fútbol es cada vez más dura. De cara al Mundial de 2026, la FIFA y la IFAB aprobaron nuevas reglas destinadas a aumentar el ritmo de juego, eliminar las interrupciones y mejorar la precisión arbitral. Los cambios se aprobaron en la reunión anual de la IFAB el 28 de febrero y podrían aplicarse en el Mundial.
Uno de los cambios más debatidos es la restricción de las sustituciones. Según las nuevas reglas, un jugador sustituido debe abandonar el campo en los 10 segundos siguientes a que se levante el marcador o el árbitro dé la señal. Si retrasa el tiempo deliberadamente, seguirá en el campo, pero el jugador sustituto que lo reemplace no podrá entrar al partido inmediatamente; solo podrá hacerlo en la primera interrupción, al menos un minuto después de la reanudación. Esto hace que retrasar el tiempo no sea una simple artimaña, sino una decisión que perjudica al propio equipo.
Otra innovación importante es el procedimiento de atención médica. Si un jugador es examinado en el campo o el partido se detiene debido a una lesión, debe permanecer fuera del campo durante al menos un minuto después de la reanudación. Esta regla es especialmente eficaz contra la "explotación de lesiones" para ralentizar artificialmente el ritmo del partido.
Los árbitros tienen mayor autoridad para controlar el tiempo. Si un equipo retrasa deliberadamente el tiempo durante un saque de banda o un saque de meta, el árbitro iniciará una cuenta atrás de 5 segundos. Si el balón no se pone en juego dentro de este tiempo, se concede el saque de banda al equipo contrario y el saque de meta retrasado se convierte en un saque de esquina para el equipo contrario. En resumen, cada segundo cuenta.
También hay un cambio significativo en el VAR. Según la nueva decisión, si se detecta un error claro y evidente, el videoarbitraje puede asistir al árbitro en casos como expulsiones tras una segunda tarjeta amarilla, saques de esquina mal concedidos y penalizaciones injustificadas. Se espera que esto reduzca el número de episodios polémicos y aumente la posibilidad de corregir decisiones que "salieron mal ante nuestros ojos".
En resumen, el fútbol se está volviendo más rápido, más duro y más calculado. Ahora es mucho más caro matar el tiempo, prolongar las sustituciones o romper el ritmo con pequeñas paradas. Buenas noticias para los aficionados: el juego parece estar evolucionando hacia más movimiento, menos pausas y decisiones más justas.
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