Intel impone sus condiciones a los fabricantes de portátiles

Según Nikkei Asia, Intel ha comenzado a instar activamente a los fabricantes de portátiles y PC a cambiar a los nuevos procesadores basados en el proceso de fabricación 18A. Para ello, la empresa está limitando gradualmente los suministros de chips antiguos basados en el proceso Intel 7, obligando a sus socios a migrar a las CPU de nueva generación. Así lo informa Ixbt.com informa .
Se trata principalmente de las líneas Panther Lake y Wildcat Lake utilizadas en los portátiles de nueva generación. La razón principal es la reasignación de la capacidad de producción por parte de Intel. La empresa está reservando los chips Intel 7 para los segmentos de servidores e industriales, que son más rentables, lo que reduce el suministro de procesadores antiguos para el mercado de consumo masivo.
Para los fabricantes de ordenadores, esto crea una situación compleja: o cambiar a los nuevos procesadores 18A de forma acelerada o enfrentarse a la escasez de las CPU habituales para los modelos actuales. El problema es que dicha transición no puede realizarse al instante; el desarrollo y las pruebas de nuevos dispositivos requieren al menos tres meses.
Además, los procesadores Panther Lake y Wildcat Lake son más caros, lo que aumenta el precio de los nuevos portátiles. La situación se complica aún más por la falta de demanda del mercado hacia las nuevas plataformas de Intel. Muchos fabricantes OEM lanzan portátiles con chips 18A no por el interés de los clientes, sino para mantener su relación de colaboración con Intel.
Actualmente, aumentar el volumen de producción de 18A es de importancia estratégica para Intel. Cuantos más procesadores se produzcan, mayor será el rendimiento de los chips funcionales y menores serán los costes. Los analistas creen que la empresa planea alcanzar la plena rentabilidad con el nuevo proceso solo para 2027.
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