¿Está Irán solo en el tormento de la guerra? ¿Por qué Rusia guarda silencio?

Estados Unidos e Israel continúan bombardeando Irán. El primer día de la guerra, tras la noticia del asesinato del líder iraní, muchos sintieron que "todo había terminado". Pero la realidad resultó ser diferente: Irán sigue resistiendo, no ha habido acciones masivas en las calles a la escala de "derrocar al gobierno", y Teherán no ha caído en tres días.
Surge una pregunta natural: por otro lado, dos aliados —Estados Unidos e Israel— luchan codo con codo. Entonces, ¿dónde están los aliados de Irán? Cuando Rusia inició la guerra contra Ucrania, Irán les suministró armas, convirtiéndose en un aliado militar. ¿Por qué Moscú no se acerca ahora a ese "socio"?
La retórica de "Estamos salvando al mundo"
Antes de abordar esta cuestión, cabe destacar la declaración de uno de los "iniciadores" de la guerra, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Según él, él y Trump están "salvando" al mundo entero. La trama es muy familiar: como superhéroes en el guion de una película.
Netanyahu habló en el sentido de que "si Irán tuviera armas nucleares, representaría una amenaza para la humanidad" y también calificó a Trump de "líder mundial". Estas frases, siendo sinceros, suenan más a patetismo en un universo paralelo que a política real: es fácil presentar cada conflicto sangriento del mundo como una "misión de rescate", pero la pregunta es quién asumirá las consecuencias.
¿Cómo ayudó Irán a Rusia?
Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, el escenario de "terminará pronto" no funcionó. La guerra se prolongó, se intensificó y el problema de las armas se convirtió en un punto delicado. En aquel entonces, uno de los países que realmente acudió en ayuda de Rusia fue Irán: comenzó a suministrarle armas, aunque a cambio de una tarifa.
Incluso ahora, Rusia ataca Ucrania con drones iraníes Shahed, y se ha hablado mucho de que Rusia ha establecido una infraestructura de producción para estos drones. Tiempo después, se difundió la información de que Irán también le había suministrado misiles balísticos. Incluso si un país vende armas a otro en una situación de guerra, esto se considera ayuda. Porque el dicho "si tienes dinero, lo encuentras todo" no siempre funciona en el mercado de armas.
Ahora, cuando le toca el turno a Irán, ¿por qué Moscú guarda silencio?
Los tiempos han cambiado, y ahora el propio Irán necesita ayuda. Solo que esta vez la situación es mucho más difícil: Rusia buscaba armas para atacar en aquel entonces, mientras que Irán ahora las necesita principalmente para la defensa. Porque del otro lado está el país más poderoso del mundo y su principal aliado. Las fuerzas son absolutamente desiguales.
Pero incluso en este caso, no hay ayuda visible de Rusia: ni armas, ni protección diplomática significativa, ni una iniciativa seria a nivel internacional. Lo que se ve es simpatía por teléfono, nada más. Aguantando. Y no se trata de una "posición de cámara", sino de un simple diálogo.
Lo que es aún más interesante: en algunas conversaciones, se dice que Putin incluso critica algunas de las acciones de Irán. Es decir, tiene la condición de "aliado", pero no hay apoyo político ni militar significativo.
Posibles razones para esto
Existen varias versiones lógicas.
La primera versión: la propia Rusia actualmente carece de recursos. La guerra en Ucrania ha agotado al país, las sanciones han presionado la economía, la logística de exportación se ha vuelto más compleja y costosa. Además, la realidad en el frente es tal que Rusia no logra fácilmente cumplir con sus propias prioridades. En tales condiciones, enviar "ayuda significativa" a otro frente es una decisión difícil.
La segunda versión: Moscú podría querer crear un contexto para justificar su guerra en Ucrania sin reaccionar bruscamente a Estados Unidos. Es decir, una postura defensiva que diga: "Miren, los grandes también están usando la fuerza". Esto puede funcionar desde el punto de vista de la tecnología política, pero desde la perspectiva del aliado, resulta muy frío.
La tercera versión: Rusia teme perder por completo el equilibrio en la región. Es decir, un apoyo abierto a Irán podría llevar a un enfrentamiento aún más agudo con Estados Unidos e Israel. Pero este "miedo" será percibido por todos en los momentos difíciles del aliado, y será recordado.
El aspecto más doloroso es la cuestión de la reputación
En cualquier caso, guardar silencio sobre un ataque a Irán dañará la reputación de un gran estado como Rusia. Porque cuando se trata de alianzas, los estados esperan no solo simples intercambios o declaraciones, sino al menos apoyo político y práctico en tiempos de peligro.
Si la cooperación con un país con armas nucleares y una pretensión de influencia global no es una "garantía" de seguridad, ¿qué pueden esperar otros de tal alianza? El silencio de hoy se convertirá en duda mañana. Y la duda destruirá alianzas.
Conclusión
Irán sigue en el campo de batalla. Las predicciones de un fin rápido de la guerra aún no se han cumplido. Estados Unidos e Israel están firmemente unidos en un bando. La pregunta de Irán sobre "con quién" se vuelve cada día más difícil. El silencio de Rusia podría ser la pregunta más difícil que se plantee mañana en Teherán: "Estuvimos allí cuando nos necesitaban, ¿por qué no aparecieron en este momento?".
Fuente: Kun.uz
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