El paradoja energética de la luna Ío: la misión Juno revela una nueva verdad

Un equipo de investigación dirigido por Piero di Martino y Alessandro Mura del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) de Italia ha analizado la actividad volcánica en la luna Ío basándose en los datos enviados por la sonda espacial Juno de la NASA. Los resultados del estudio han permitido resolver la "paradoja energética" que perdura desde hace mucho tiempo sobre Ío, considerado el cuerpo volcánico más activo del sistema solar. Esto es reportado por Ixbt.com informa .
Los científicos descubrieron que los cálculos anteriores eran incorrectos. Anteriormente, los telescopios y la sonda Galileo solo registraban anillos volcánicos de alta temperatura, pero con la ayuda del espectrómetro de Juno, se reveló que las partes centrales, relativamente "frías" de los lagos de lava, también emiten una energía enorme. Son precisamente estas regiones las que ocupan el lugar principal en el balance térmico general de la luna.
Durante el estudio, se examinó el régimen de temperatura de los lagos de lava como Amaterasu y Xors. Según los resultados del modelado matemático, la edad de la corteza de lava en estos lagos varía de unos pocos meses a 10 años. Esto proporcionó nueva información sobre la viscosidad del magma en el interior de Ío y sus procesos de enfriamiento.
Este descubrimiento responde a la pregunta de dónde se gasta la energía generada por las fuerzas gravitacionales de Júpiter y Europa. Resulta que los lagos de lava antiguos y relativamente fríos actúan como las principales "válvulas energéticas" de la luna, liberando eficazmente el calor subterráneo al entorno exterior.
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