The New York Times publica artículo analítico sobre Husanov

El prestigioso diario estadounidense The New York Times ha publicado un artículo analítico sobre Abduqodir Husanov, defensa de la selección nacional de Uzbekistán y del Manchester City.
— Abduqodir no es simplemente una 'nueva estrella', sino alguien que ya se ha convertido en un símbolo nacional. Hoy, Husanov es una figura ampliamente reconocida en Uzbekistán, y las esperanzas del país para la Copa del Mundo están ligadas en gran medida a él. Mientras otras selecciones confían en delanteros estrella o creadores de juego antes de los grandes torneos, Uzbekistán deposita sus sueños en un defensa central. Y esto no es ninguna exageración.
Para el fútbol uzbeko, Husanov ya no es solo un defensa. Es el jugador principal del país, su rostro y, posiblemente, la mayor promesa futbolística de la era moderna.
El punto es que Husanov se ha alejado mucho de la imagen tradicional de un defensa central. Se le valora no solo por su velocidad, potencia física y lectura perfecta del juego, sino también por su habilidad para iniciar los ataques: con sus pases precisos y largos, rompe instantáneamente las líneas rivales.
Anise Yala, entrenador jefe de la selección de Gabón, admitió abiertamente que Husanov es un futbolista de muy alto nivel: joven, fuerte, talentoso y que ya juega en uno de los clubes más grandes del mundo, el Manchester City.
En un país que valora a Cristiano Ronaldo más que a cualquier otro futbolista, Husanov es visto precisamente como la versión uzbeka de la superestrella portuguesa. No se trata del estilo de juego, sino del radio de influencia. De hecho, Abduqodir Husanov ya es —o está muy cerca de ser— el primer futbolista reconocido globalmente en la historia del Uzbekistán independiente. Tras la disolución de la URSS en 1991, hubo jugadores fuertes y respetados. Por ejemplo, Odil Ahmedov jugó más de 100 partidos con la selección y compartió campo en el Anzhi con Samuel Eto'O y Roberto Carlos. Eldor Shomurodov se convirtió en el máximo goleador de la selección y llegó a la Serie A. Sin embargo, ninguno ha recorrido un camino tan meteórico como Husanov.
En solo tres años, logró algo que hasta hace poco parecía casi imposible para un futbolista uzbeko. Pasó del Energetik-BGU de Bielorrusia al Lens de Francia, y de allí a uno de los clubes más grandes del mundo: el Manchester City. Además, Husanov no está en Inglaterra solo de nombre; juega regularmente en la Premier League y en la Champions League, e incluso ha ganado la Copa de la Liga inglesa. Y todo esto a los 22 años.
Para Uzbekistán, esto no es solo un éxito de transferencia. Es una gran 'explosión' a nivel nacional. Casi todo el mundo lo conoce en Tashkent, no solo los aficionados, sino también personas ajenas al fútbol. No es sorprendente: Husanov es hoy una verdadera celebridad. Su imagen aparece en vallas publicitarias de diversos productos y en carteles que recuerdan la primera participación de Uzbekistán en la Copa del Mundo.
La influencia masiva de Husanov ha trascendido las fronteras del deporte. Mientras que su boda el año pasado fue un evento de escala nacional, el nacimiento de su primer hijo el mes pasado provocó una ola de felicitaciones en los medios locales. Esto demuestra cuán profundamente ha penetrado Husanov en la conciencia social. No es solo un deportista exitoso; es el símbolo de una nueva era del fútbol uzbeko.
Una de las razones por las que su imagen es tan brillante en su patria es que este camino sigue siendo excepcional para los futbolistas uzbekos, especialmente a una edad tan temprana. Husanov partió del Bunyodkor de Tashkent hacia Bielorrusia a los 18 años.
Muchos jugadores de la selección de Uzbekistán aún juegan en la Superliga local o en ligas vecinas, y algunos en Irán, Irak o Emiratos Árabes Unidos. En ese sentido, la historia de Husanov es casi revolucionaria.
Sin embargo, lo más importante es que detrás de todo el ruido mediático hay una calidad futbolística real. En el partido contra Gabón, que Husanov observó desde la grada, Uzbekistán ganó 3-1, pero la defensa no se vio muy segura y permitió varias situaciones peligrosas. Los periodistas coincidieron casi unánimemente en atribuir esto a la ausencia de Husanov; es decir, que con él el panorama sería distinto. Y tres días después, el partido contra Venezuela demostró esta idea en la práctica. Husanov regresó al esquema habitual de tres centrales y todo volvió a encajar.
El partido terminó 0-0, pero el héroe principal de la noche fue precisamente Husanov. Ante 29 mil espectadores, dominó la defensa. Sorprendió a la grada al quitarle el balón con facilidad al delantero de Venezuela y del Los Angeles, David Martínez. Luego, puso en marcha a Oston Orunov con un pase preciso de unos 50 metros, haciendo vibrar el estadio. En el tiempo añadido, bloqueó un disparo de Carlos Sosa, salvando al equipo de un gol seguro, y volvió a ser ovacionado.
Los venezolanos intentaron repetidamente lanzar pases a la línea trasera confiando en la velocidad, pero casi siempre el resultado fue el mismo: Husanov llegaba primero, tomaba el balón y detenía al rival. En muchos casos, el delantero se quedaba atrás en el campo mientras las gradas recibían cada episodio como una canción.
En algunas situaciones, Husanov realizó movimientos inesperados para un defensa central: superó con calma al rival mediante un pase e inició inmediatamente el ataque. Esto demuestra una vez más que es un futbolista extraordinario. No es solo un buen defensa; es un jugador capaz de definir el tempo, el ritmo y la confianza del equipo. Mientras que en otras selecciones la defensa es el cimiento, en Uzbekistán Husanov es el cimiento, el símbolo y el rostro.
Después del partido, Uzbekistán derrotó a Venezuela en la tanda de penaltis y se llevó el trofeo de la FIFA Series. Para Husanov, este fue su segundo trofeo en una semana después de la Copa de la Liga con el Manchester City. A pesar de haberse perdido el partido contra Gabón, fue nombrado el mejor futbolista del torneo. Esto refleja plenamente su estatus actual. En Uzbekistán ya conocían su fuerza; ahora los aficionados del Manchester City también empiezan a comprender su nivel.
Por delante aguarda la prueba más grande.
Este verano, Abduqodir Husanov saltará al campo en la Copa del Mundo cargando con las esperanzas de todo un país. Para Uzbekistán será la primera participación histórica y toda la atención estará centrada en él. A juzgar por sus últimos partidos, su confianza, madurez e influencia, Husanov está listo. Y posiblemente, el Mundial sea el torneo donde el mundo comprenda una verdad ya conocida en Uzbekistán: Abduqodir Husanov no es solo el mejor futbolista del país; es ya un fenómeno histórico