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El Kremlin está preocupado por Irán: la pregunta "¿no es el turno de Rusia?"...

El Kremlin está preocupado por Irán: la pregunta "¿no es el turno de Rusia?"...

Los círculos ideológicos cercanos al Kremlin no ven la crisis en Teherán desde la perspectiva de un simple "debilitamiento de un aliado en la región", sino con un temor más amplio. Es decir, la idea de que la situación en Irán podría algún día extenderse a Rusia ante una confrontación con Occidente se está discutiendo abiertamente en algunos círculos influyentes de Moscú. La enérgica condena del presidente Putin al intento de asesinato del líder supremo también se interpreta como parte de esta preocupación.

En el programa "Geopolítica" de Kun.uz, ​​politólogos abordaron este mismo tema y describieron una imagen única de la reacción de Rusia y sus razones.

Kamoliddin Rabbimov señala que la postura de Putin sobre este tema no se conoció ayer. Cuando en una reunión con periodistas en 2025 se le preguntó: "¿Qué diría si el imán Jamenei fuera asesinado por Estados Unidos o Israel?", Putin respondió dos veces de la misma manera: "Ni siquiera quiero explicarlo ni imaginarlo". Según Rabbimov, desde la perspectiva de Putin, la guerra es posible, pero atacar directamente al jefe de Estado es fundamentalmente inaceptable.

Desde este punto de vista, las amenazas contra los líderes iraníes no son solo un episodio de política exterior para el Kremlin, sino también un precedente. Es decir, este caso plantea automáticamente la pregunta: "¿A quién le toca mañana?".

Como una de las personas que puso en práctica esta idea, también se mencionó la declaración de Alexander Dugin. Advirtió: "Si Irán cae, Rusia será la siguiente". Aunque Dugin no ocupa un cargo oficial, a menudo se le menciona como una persona cercana al entorno ideológico del Kremlin. Es decir, estas declaraciones no constituyen una postura estatal, sino una versión expresada de las preocupaciones que circulan dentro del Estado.

En términos de intereses regionales, el panorama es claro: el debilitamiento de Irán le conviene a Israel, ya que Tel Aviv considera a Teherán su principal amenaza para la seguridad. Sin embargo, el debate no se limita a Oriente Medio.

En un momento en que la competencia entre Estados Unidos y China se intensifica a nivel mundial, Rusia e Irán son considerados socios importantes para Pekín. En este contexto, también influyen las dificultades económicas en Cuba y Venezuela: se observó que la reducción del flujo energético ha agravado la escasez de combustible en Cuba, los cortes de electricidad y los problemas de infraestructura social. Según los analistas, si Irán también se debilita significativamente, la carga estratégica sobre Rusia y China se agravará aún más.

Pero el principal dilema es el siguiente: por un lado, Moscú no puede apoyar plenamente a Irán y, por otro, observa la situación con inquietud. La guerra en Ucrania ha limitado significativamente los recursos de Rusia, y una nueva gran convulsión geopolítica representa otro frente difícil para el Kremlin.

Shukhrat Rasul llamó la atención sobre otro episodio que se debate en la sociedad rusa: información sobre una conversación telefónica entre Masoud Pizishkian y Vladimir Putin. Se dice que Valery Solovei habló al respecto. Aunque a menudo se le considera una figura de la oposición, existe la opinión de que a veces presenta tesis que el Kremlin no puede declarar oficialmente con rodeos.

Según las opiniones citadas en referencia a Solovei, también podría estar gestándose un nuevo estilo de explicación dentro del Kremlin: supuestamente, la tensión en torno a Irán incluso beneficia económicamente a Rusia en cierto sentido, porque el aumento de los precios de la energía beneficia a Moscú. Al mismo tiempo, se dijo que también podrían circular tesis similares a la justificación de que "Irán no era un aliado militar de pleno derecho y que el propio Teherán no estaba muy interesado en una cooperación más profunda en ese momento".

Sin embargo, el punto más difícil de la conversación fue el tema de la asistencia. Se dice que Pizishkin solicitó asistencia militar, mientras que Putin afirmó que los recursos eran limitados. Se observó que Rusia misma padece escasez de armas y municiones, y en particular, carece de suficientes sistemas de defensa aérea que Irán podría solicitar.

También existe una realidad importante en el tema de China: la cercanía entre Rusia, China e Irán se limita más a declaraciones políticas; no existe una obligación militar estricta entre ellos, como la de "defenderse mutuamente en caso de guerra". En cuanto al comercio de armas, esto no implica automáticamente "entrar en guerra"; a menudo se interpreta como un negocio. Por esta razón, los analistas señalaron que aún no hay suficientes razones para calificar inmediatamente los conflictos actuales de "guerra mundial". Para tal definición, se deben formar bloques militares claros y obligaciones mutuas.

En resumen, Moscú se encuentra entre dos fuegos en la cuestión iraní: por un lado, las preocupaciones ideológicas y el temor a un "precedente", y por otro, la reducción de recursos y oportunidades reales debido a la guerra en Ucrania. Por lo tanto, se pueden escuchar fuertes declaraciones del Kremlin, pero en términos de asistencia práctica, se percibe una "falta de personal". Lo más interesante es que, cuando la guerra termine, tanto el silencio como las declaraciones serán recordados.

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