date

El factor Moscú crece en torno al uranio iraní

Las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán han vuelto al centro de la política internacional. Esta vez, la atención se centra en posibles acuerdos entre Teherán, Washington y Moscú. El asunto es complejo: se trata de las reservas de uranio enriquecido, las sanciones y la seguridad regional.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que Teherán ha mantenido consultas preliminares con Moscú sobre la posibilidad de transferir reservas de uranio enriquecido a Rusia. Así lo informó la cadena Al Jazeera el 15 de mayo.

Araghchi declaró que Irán valora positivamente la disposición de Rusia a cooperar en este proceso. Sin embargo, aún no se ha tomado ninguna decisión final. Destacó que todo depende de la siguiente fase de las negociaciones con EE. UU. sobre el programa nuclear.

«Cuando lleguemos a esa etapa, ciertamente mantendremos más consultas con Rusia y veremos si la propuesta de Rusia puede ser útil o no», dijo el ministro de Asuntos Exteriores iraní.

Al mismo tiempo, Araghchi subrayó que todavía no existe un acuerdo concreto y firme sobre la transferencia de uranio a Rusia. Es decir, Teherán no rechaza completamente esta opción, pero tampoco la ha aceptado como una decisión práctica.

Anteriormente, el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró el 9 de mayo que Moscú está dispuesto a aceptar el uranio iraní. Esta oferta no es casual, ya que Rusia participó en un mecanismo similar en el marco del acuerdo nuclear de 2015.

Tal esquema podría dar a las naciones occidentales la capacidad de controlar el programa nuclear de Irán. Para Teherán, podría convertirse en una herramienta para aliviar la presión de las sanciones y ampliar el margen de maniobra en las negociaciones diplomáticas.

Sin embargo, la opinión dentro de Irán no es unánime. La agencia Tasnim, cercana al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, desmintió las informaciones que circulaban en los medios occidentales de que «Irán ha dado su consentimiento de principio para transferir uranio a un país extranjero».

Este desmentido muestra lo sensible que es la cuestión del programa nuclear en el entorno político interno de Teherán. Porque para Irán, el enriquecimiento de uranio no es solo una cuestión técnica o económica, sino un símbolo de soberanía nacional e influencia política.

Anteriormente, el Wall Street Journal, citando sus fuentes, informó que si las negociaciones con EE. UU. terminan sin resultados, Irán podría estar dispuesto a transferir parte de su uranio a un tercer país con la condición de que pueda ser devuelto más tarde.

Según los informes, Washington ha enviado una propuesta integral de 14 puntos a Teherán. Exige que Irán renuncie por completo a la creación de armas nucleares, detenga el enriquecimiento de uranio durante 12 años y entregue aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento.

Estas demandas no son fáciles, ya que afectan a la parte más crítica del programa nuclear de Irán. Al mismo tiempo, EE. UU. ha expresado su disposición a levantar gradualmente las sanciones y descongelar los activos iraníes a cambio.

Pero las negociaciones no van sobre ruedas. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la respuesta de Irán a estas condiciones como «totalmente inaceptable». Esto indica que la confianza entre las partes sigue siendo muy débil.

En la situación actual, el papel de Rusia es cada vez más importante. Moscú tiene una asociación estratégica con Irán y, por otro lado, podría surgir como un garante técnico en torno al acuerdo nuclear. Esto convierte a Rusia en otro actor influyente en el proceso de negociación.

Irán se enfrenta a una elección difícil. Por un lado, existe la amenaza de sanciones, presión económica y aislamiento internacional. Por otro, dar marcha atrás en el programa nuclear podría provocar críticas políticas internas.

Por lo tanto, Teherán está procediendo con cautela. Está dispuesto a continuar las consultas con Moscú, pero no está asumiendo un compromiso abierto de transferir uranio. En diplomacia, esto podría llamarse «no cerrar la puerta, pero no entregar la llave».

En la siguiente etapa, las negociaciones entre EE. UU. e Irán serán decisivas. Si las partes se acercan a un acuerdo, la opción de almacenar o controlar el uranio a través de Rusia podría volver a la agenda. Si las negociaciones fracasan, la región se enfrentará a una nueva ola de tensión.

Por ahora, el destino del acuerdo nuclear se decide a puerta cerrada en varias capitales. En este juego, cada palabra, cada condición y cada gesto tiene un gran peso político. En resumen, la diplomacia aquí es como el ajedrez: incluso si un peón se mueve, todo el tablero tiembla.

Ctrl
Enter
¿Has encontrado un error?
Selecciona la frase y pulsa Ctrl+Enter
Información
Los usuarios del grupo Invitado no pueden comentar esta publicación.
Noticias » Mundo » El factor Moscú crece en torno al uranio iraní