Se revela que el cráneo humano ha cambiado en los últimos cien años

Diversas investigaciones científicas señalan que, durante los últimos cien años, no solo el estilo de vida ha experimentado cambios en el organismo humano, sino que también se han observado ciertas modificaciones biológicas relacionadas con la estructura externa.
Uno de estos estudios ha demostrado que la forma del cráneo humano ha cambiado significativamente con el paso del tiempo.
Estas conclusiones se basan en los resultados de una investigación científica exhaustiva llevada a cabo por antropólogos japoneses, quienes compararon la estructura craneal de personas que vivieron a principios del siglo XX con la de los representantes de la época actual.
Los resultados del estudio fueron publicados en una de las revistas científicas más prestigiosas: el “American Journal of Biological Anthropology”.
Los científicos compararon los datos de tomografía computarizada de cráneos de personas fallecidas entre 1900 y 1920 con escaneos de la población japonesa que vivió en la era moderna, entre 2022 y 2024.
Para obtener resultados precisos durante el proceso de análisis, se realizaron mediciones profundas basadas en modelado 3D y 161 puntos anatómicos.
Según los resultados, en el transcurso de cien años, la estructura del cráneo humano ha adquirido una apariencia ligeramente más "redondeada". La forma alargada, que era más común anteriormente, ha disminuido considerablemente en la generación actual.
Además, se han observado cambios en la parte facial: los pómulos se han estrechado, la mandíbula superior se ha ensanchado ligeramente y la estructura nasal se ha vuelto más fina y con una mayor proyección hacia adelante.
Se registraron casos de acortamiento en la estructura de la frente y un agrandamiento relativo en los huesos detrás de las orejas.
En opinión de la autora del estudio, Siori Usui, es difícil explicar cambios tan rápidos mediante la evolución biológica convencional.
La investigadora destaca que el factor principal es el cambio en el estilo de vida: la mejora en la calidad de la alimentación durante la infancia, el aumento en el nivel de atención sanitaria y el mayor consumo de alimentos blandos podrían haber influido directamente en los huesos faciales humanos.
Un aspecto interesante es que las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, por el contrario, se han intensificado. Mientras que en los hombres los huesos supraorbitales y el grado de proyección facial se han formado de manera más pronunciada, en las mujeres estos indicadores presentan una apariencia relativamente más suave.
Esto resultó ser un hallazgo algo contradictorio con las suposiciones previas de que el estilo de vida moderno reduce las diferencias entre los sexos.
Los investigadores también señalan que esta tendencia podría no ser exclusiva de Japón. Según su criterio, es probable que cambios similares ocurran en otros países, aunque se requieren investigaciones científicas adicionales y más amplias al respecto.
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