Se ha descubierto que el consumo de carne ayuda a preservar la memoria

Estudios científicos recientes han demostrado que el consumo de carne puede tener un efecto positivo en la función de la memoria en algunas personas, especialmente en los ancianos. Los científicos han descubierto que consumir más carne en personas con ciertas variantes del gen APOE puede ralentizar el deterioro cognitivo y reducir el riesgo de desarrollar demencia.
Se ha comprobado que los genotipos ε3/ε4 y ε4/ε4 suelen estar asociados a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Desde este punto de vista, estudiar los efectos de la dieta en personas con estas variantes genéticas es de particular importancia. Los resultados del estudio se publicaron en prestigiosas revistas científicas, lo que ha incrementado aún más el interés en este campo.
El estudio incluyó a 2157 participantes mayores de 60 años sin antecedentes de demencia. Durante 15 años de seguimiento, 296 de ellos desarrollaron síntomas de demencia. Los investigadores analizaron específicamente a los participantes con los genotipos APOE ε3/ε4 y ε4/ε4, que representaban aproximadamente una cuarta parte del total.
En este grupo se observó que un mayor consumo de carne se asociaba con un mejor rendimiento cognitivo. En concreto, las personas que consumían carne con regularidad y frecuencia presentaban un deterioro de la memoria más lento y un riesgo de demencia un 55 % menor. En los participantes con otras variantes genéticas, no se observó una relación tan clara.
Asimismo, los autores del estudio destacaron un punto importante: el consumo excesivo de productos cárnicos procesados puede tener consecuencias negativas. Es decir, el tipo de carne y su grado de procesamiento también influyen significativamente en la salud humana.
Los expertos destacan que este estudio es de naturaleza observacional y no demuestra completamente una relación directa de causa y efecto. Sin embargo, los resultados conducen a una conclusión muy interesante: la conexión entre los hábitos alimenticios de una persona y su salud cerebral podría estar directamente relacionada con características genéticas.
Esto indica que, en el futuro, en lugar de recomendar la misma dieta para todos, será necesario desarrollar programas nutricionales personalizados adaptados a la constitución genética de cada persona. En resumen, la era de la "dieta universal" parece estar llegando a su fin.
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