Comienzan las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Mascate: Teherán se muestra cautamente optimista

La primera ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de la República Islámica concluyó en Mascate, la capital de Omán. Teherán se ha mostrado cautelosamente positivo tras la reunión inicial: el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, la calificó de "buen comienzo" y enfatizó que ahora es necesario superar la "paralización de la desconfianza".
Aún no está claro cuándo continuarán las conversaciones. Según Araghchi, ambas delegaciones regresarán a sus capitales para consultas. Mientras tanto, el corresponsal de Axios, Barak Rawid, citando fuentes, escribió que la próxima ronda podría tener lugar "en los próximos días".
El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, ofreció una evaluación más precisa del "ambiente" de las conversaciones: calificó el proceso de "muy serio" y afirmó en un comunicado que las reuniones por separado sirvieron para aclarar las opiniones de ambas partes e identificar posibles puntos de avance.
La principal disputa radica en qué temas se deben abordar y cuáles no. Según la postura de Irán, la agenda debería limitarse a dos temas: el programa nuclear y la posible flexibilización de las sanciones. La parte estadounidense busca un enfoque más amplio: el programa de misiles y el apoyo a los aliados de Irán en la región, incluyendo a Hamás, Hezbolá y los hutíes en Yemen.
El contexto no es solo diplomático, sino también extremadamente tenso. Fuentes públicas afirman que, desde principios de año, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en la región, Washington está incrementando la presión y Donald Trump ha emitido reiteradas advertencias severas. Irán, por otro lado, ha estado dando señales contundentes sobre ataques de represalia contra los países donde se ubican bases estadounidenses en el Golfo Pérsico en caso de un posible ataque.
En resumen, la primera ronda en Mascate no significa que los problemas se hayan resuelto; es más bien un pase al siguiente paso, dejando abierta la vía para las negociaciones. Ahora la pregunta principal es: ¿podrán los partidos volver a reunirse después de los acuerdos internos en las capitales y en qué medida podrán acercar las "líneas rojas" de la agenda?