Por qué falta la prosperidad: hábitos que alejan el sustento

A veces, una persona siente que está muy ocupada y trabajando incansablemente. No levanta la cabeza del trabajo durante todo el día y se mantiene en constante movimiento.
Su salario tampoco es malo, incluso mejor que el de algunos otros. Sin embargo, a pesar de ello, parece que no hay bendición en su vida.
Hay dinero, pero no hay satisfacción con él. Hay trabajo, pero no se siente tranquilidad.
Muchos atribuyen esta situación a factores externos: la economía, el lugar de trabajo, el jefe o el entorno. Pero, en realidad, la raíz del problema reside a menudo en la propia persona: en sus hábitos diarios y en su actitud.
Entonces, ¿por qué hay salario pero no hay bendición? La respuesta es sencilla, pero invita a una profunda reflexión. Porque, en muchos casos, la persona:
— no aborda sus tareas con la suficiente responsabilidad;
— habla a espaldas de su jefe o compañeros;
— desarrolla el hábito de mirar por encima del hombro a quienes tienen un cargo inferior;
— se acostumbra a llegar tarde al trabajo y marcharse antes de tiempo;
— se distrae con asuntos personales durante el horario laboral;
— tiende a quejarse y lamentarse constantemente;
— evita la responsabilidad y busca excusas;
— discute más sobre los defectos de los demás que sobre los logros del equipo;
— a veces, en lugar de trabajar honestamente, tiende a buscar beneficios fáciles y ocultos.
Estos hábitos eliminan poco a poco la bendición de la vida de una persona. Muchos no lo notan, pero el resultado se manifiesta gradualmente.
No se debe olvidar la verdad más importante: donde se mezcla lo ilícito, no hay bendición. El dinero puede aumentar, los ingresos pueden crecer, pero la paz interior y la satisfacción desaparecen.
El valor fundamental en la vida es precisamente esa paz.
¿Dónde está la bendición? Solo en la honestidad.
La bendición está en trabajar con conciencia.
La bendición está en no traicionar los derechos de los demás.
Por eso, cada persona debe hacerse a menudo una pregunta:
“¿Estoy trayendo bendición a mi lugar de trabajo o la estoy haciendo desaparecer yo mismo?”
La respuesta no es sencilla. Pero si respondes con sinceridad, tu vida cambiará.