El centro de datos de Amazon podría convertirse en el mayor contaminante climático de Estados Unidos

Amazon planea invertir en una central eléctrica de gas exclusiva para un gran centro de datos cuya construcción está prevista en el condado de Pecos, Texas. Según información difundida por The New York Times, la central ha obtenido permiso para emitir hasta 33 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. Si la instalación comienza a funcionar a plena capacidad y alcanza el volumen previsto, corre el riesgo de convertirse en la mayor fuente individual de contaminación climática entre todas las centrales eléctricas de Estados Unidos. Ixbt.com informa al respecto.
Al parecer, la empresa pretende utilizar esta central, diseñada para suministrar energía de forma ininterrumpida a su infraestructura de inteligencia artificial y a sus centros de datos, para cubrir sus propias necesidades. Representantes de Amazon sostienen que esta instalación de generación local servirá para evitar que aumenten los precios de la electricidad para los consumidores comunes y las familias de la zona. Al resolver de forma independiente su suministro energético, la compañía quiere evitar una carga económica adicional para los residentes de Texas.
Sin embargo, el proyecto ha intensificado las graves tensiones entre los compromisos medioambientales del gigante tecnológico y la demanda energética sin precedentes de las tecnologías de inteligencia artificial. En los últimos años, los problemas de la red y los costes provocados en Estados Unidos por los centros de datos y su enorme consumo eléctrico han generado intensos debates en los círculos políticos. Como resultado, aumenta la presión medioambiental sobre las grandes empresas de TI.
Compromisos climáticos y exigencias de la inteligencia artificial
Amazon se había comprometido oficialmente a reducir a cero, para 2040, todas las emisiones de carbono derivadas de sus operaciones. Sin embargo, se supo que el volumen total de sus emisiones de carbono aumentó un 16 % el año pasado. Esto demuestra que la capacidad de cálculo necesaria para desarrollar y mantener los sistemas modernos de inteligencia artificial está perjudicando seriamente los objetivos medioambientales.Actualmente, Amazon y otras grandes empresas tecnológicas están construyendo y apoyando precisamente centrales eléctricas de gas para garantizar la electricidad que necesitan. Los representantes de la compañía reconocen que la situación energética y climática es muy distinta de la que existía cuando se adoptaron los primeros compromisos. Según ellos, aunque el mundo ha cambiado, la empresa mantiene su compromiso con sus principales objetivos climáticos.
Este proyecto muestra claramente los complejos compromisos que los gigantes tecnológicos se ven obligados a asumir al ampliar su infraestructura de cálculo. Para suministrar a los centros de datos la energía necesaria, es preciso generar electricidad en el propio emplazamiento. En este caso, la construcción de una central de gas con emisiones superiores a las de cualquier otra central de Estados Unidos está atrayendo la atención mundial.

















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