Creada en China una batería nuclear de nueva generación con una vida útil de 5730 años

Creada en China una batería nuclear de nueva generación con una vida útil de 5730 años

Científicos chinos han presentado una batería nuclear compacta de nueva generación basada en el isótopo carbono-14, que promete marcar un hito en el sector energético. Este dispositivo, con una vida útil de varios milenios, podría revolucionar sectores donde el mantenimiento técnico es imposible durante largos periodos. Así lo informa Ixbt.com informa .

Desarrollado por investigadores de la Universidad Normal del Noroeste en colaboración con la empresa Gansu Zhulong Technology, este sistema ha sido bautizado como Qianjiyuan Tianshu. Según ixbt.com, este nuevo desarrollo destaca por ser más potente y compacto que los proyectos anteriores del equipo, además de estar creado íntegramente sobre la base tecnológica china.

Principio de funcionamiento y ventajas de la tecnología

La base del funcionamiento de la batería reside en el isótopo radiactivo carbono-14 y un semiconductor de carburo de silicio (SiC). A diferencia de los generadores radioisotópicos tradicionales, esta tecnología no convierte calor en electricidad. En su lugar, la energía de la radiación beta se transforma directamente en corriente eléctrica. Los desarrolladores comparan este proceso con los paneles solares: solo que aquí, en lugar de fotones de luz, los electrones generados por la desintegración del carbono-14 crean una corriente continua en una capa semiconductora dimensional.

Las especificaciones técnicas del dispositivo confirman su singularidad. El volumen de la batería es de solo 16,8 centímetros cúbicos. Proporciona un voltaje de 2,06 V y una corriente de 0,713 mkA, alcanzando una potencia máxima de 1,13 mkW. Aunque esta cifra no es suficiente para cargar smartphones, es perfecta para sensores especializados que deben funcionar de forma ininterrumpida durante décadas.

Áreas de aplicación y perspectivas

El periodo de semidesintegración del isótopo carbono-14 es de aproximadamente 5730 años. Esto significa que tales fuentes de energía tienen el potencial de funcionar de manera estable durante varios siglos. Los científicos planean aplicar esta tecnología en las siguientes áreas:

  • Aparatos espaciales y satélites;
  • Sensores autónomos y equipos de investigación científica;
  • Implantes médicos (por ejemplo, marcapasos);
  • Sistemas de monitoreo industrial;
  • Dispositivos en áreas remotas sin posibilidad de mantenimiento.
Las fuentes de energía radioisotópicas no son una novedad en la exploración espacial. Por ejemplo, la NASA ha utilizado sistemas similares en sus sondas Voyager y en el rover Curiosity. Asimismo, se han utilizado baterías nucleares en las misiones lunares chinas Chang'e-3 y Chang'e-4. Sin embargo, el proyecto Qianjiyuan Tianshu abre un nuevo capítulo en la popularización de esta tecnología gracias a su extrema compacidad y su diseño orientado a la pequeña electrónica.

Según los expertos, estas baterías podrían convertirse en el futuro en la principal fuente de energía para sistemas «inteligentes» que operan sin intervención humana y para misiones científicas de larga duración. Esto permitiría alcanzar la independencia energética y reducir drásticamente los costes de mantenimiento técnico.

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