Comienza una disputa de patentes entre Rippling y la startup Runlayer

La empresa Rippling, proveedora de software de recursos humanos, ha demandado a la pequeña startup Runlayer. Según documentos judiciales obtenidos por TechCrunch, la gran compañía acusa a Runlayer de infringir tres de sus patentes. Sobre el caso, Techcrunch.com informa .
Esta demanda es la última etapa de una disputa mutua. El mes pasado, la startup Runlayer demandó a Rippling por incumplimiento de contrato y robo de ideas de productos. El conflicto entre las empresas comenzó hace casi un año, durante el proceso de prueba del producto de Runlayer.
El conflicto surgido durante las pruebas y sus propias soluciones
Como las partes no lograron llegar a un acuerdo sobre el precio, el periodo de prueba no se convirtió en un contrato de pago. Como resultado, Rippling creó su propio servidor MCP y pronto planea lanzarlo al mercado como competidor del producto de Runlayer. Rippling suele convertir posteriormente en productos comerciales las tecnologías desarrolladas inicialmente para sus necesidades internas.Lanzada hace aproximadamente un año, Runlayer combina una pasarela MCP basada en un estándar abierto con funciones de ciberseguridad. Esta permite que los agentes AI trabajen de forma autónoma con datos y sistemas de software. Hasta ahora, la startup ha captado un total de 42 millones de dólares en inversiones.
Declaraciones contundentes en las demandas
Uno de los aspectos más llamativos de los documentos judiciales es que, según representantes de Runlayer, un empleado de Rippling escribió al fundador de la empresa, Andrew Berman, para advertirle de que su empleador estaba copiando su producto. Sin embargo, un portavoz de Rippling declaró a TechCrunch que posteriormente el empleado cambió de opinión.Por su parte, los representantes de Rippling sostienen que Runlayer fue informada de inmediato de que estaba infringiendo sus patentes después de demandar a la empresa. Según expertos, esta demanda podría estar utilizándose como una herramienta de presión para obligar a Runlayer a sentarse a la mesa de negociaciones.
El fundador de Runlayer, Andrew Berman, condenó enérgicamente la situación y declaró: « Es un intento desesperado y vengativo de ocultar la apropiación de nuestra tecnología propia. Nuestro producto AI no tiene ninguna relación con estas patentes. »

















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