Carga inalámbrica en el espacio: Star Catcher realizará una prueba única en órbita

La empresa estadounidense Star Catcher Industries se prepara para probar por primera vez una tecnología de transferencia de energía inalámbrica entre dos naves espaciales autónomas en órbita. Según ixbt.com, el lanzamiento del satélite experimental llamado Protostar está programado para octubre de 2026 desde la base de Vandenberg como parte de la misión SpaceX Transporter-18. Si este proyecto tiene éxito, se dará un paso importante hacia la creación de redes energéticas únicas en el espacio. Así lo informa Ixbt.com en su reporte.
Según el plan, una vez en órbita, Protostar desplegará un pequeño CubeSat equipado con paneles solares convencionales. Después, el dispositivo principal deberá localizar este satélite de forma autónoma, seguir sus movimientos y dirigir un haz de energía óptica hacia sus células solares. Los ingenieros medirán cuánta energía recibió el CubeSat y qué tan eficiente fue la transferencia.
Durante este experimento único, la empresa busca probar simultáneamente varias tecnologías críticas. Estas incluyen la detección de otra nave espacial, su seguimiento y la transferencia de energía a distancia. Star Catcher ya había probado partes de este sistema anteriormente.
Evolución de las tecnologías espaciales
En particular, la tecnología de transferencia de energía óptica se demostró en la Tierra en el Centro Espacial Kennedy de la NASA. Además, a finales de 2025, como parte de la misión Sextant Alpha, el software de detección y seguimiento de naves espaciales se probó con éxito en órbita. El satélite Protostar debe integrar estos desarrollos en un sistema único.Si las pruebas arrojan resultados positivos, Star Catcher demostrará que es posible transferir cantidades medibles de energía entre dos dispositivos no conectados físicamente en condiciones orbitales reales. A futuro, la empresa tiene la intención de construir una red energética integrada en órbita. Como resultado, los satélites no estarán limitados por las capacidades de sus propios paneles solares y podrán obtener energía adicional de fuentes externas.
Los satélites de observación de la Tierra, los dispositivos militares y los centros de computación orbitales con alta demanda energética podrían beneficiarse de las capacidades que ofrece Star Catcher. Actualmente, los representantes de la industria ya muestran un gran interés en esta tecnología.
Financiamiento y planes futuros
La empresa ya ha firmado diez contratos de compra de energía, entre los que se encuentran firmas como Starcloud, Loft Orbital, Astro Digital y Aethero. Además, se han recibido más de 40 cartas de intención de clientes potenciales. En el aspecto financiero, las cosas también marchan bien: la startup recaudó 88 millones de dólares en capital de riesgo y obtuvo un contrato STRATFI de 60 millones de dólares de la US Space Force.Paralelamente, Star Catcher no solo se limita a demostrar la tecnología, sino que también está desarrollando un dispositivo de próxima generación más grande, diseñado para suministrar energía práctica a los clientes. El inminente vuelo de Protostar demostrará claramente la viabilidad de la idea de transferencia de energía inalámbrica entre satélites y la posibilidad de crear una infraestructura energética completa directamente en órbita.
















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