El Senado toma el control del destino de los adolescentes sin tarjeta de identidad

El Senado ha tomado el control del asunto de la contratación de menores sin tarjeta de identidad y la protección de sus derechos. En particular, la falta de documentos de los adolescentes que viven en familias vulnerables se plantea como un problema grave que obstaculiza su formación profesional y su empleo oficial.
La senadora Malika Qodirxonova envió una solicitud oficial a la Agencia de Asuntos de la Juventud sobre este tema. En ella se destaca la necesidad de un apoyo específico para los adolescentes que regresan a sus familias desde los centros de asistencia socio-jurídica, brindándoles ayuda práctica para obtener documentos e involucrándolos en programas de empleo.
Según los datos, hasta abril de 2026, 14 638 adolescentes de entre 16 y 17 años regresaron a sus familias desde los centros de asistencia socio-jurídica del Ministerio del Interior. Sin embargo, 2 671 de ellos aún no tienen una tarjeta de identidad. Esto no es solo un número: detrás de cada uno hay una cuestión de educación, profesión, trabajo y futuro.
Debido a la difícil situación financiera de sus familias, algunos adolescentes no pueden obtener sus documentos de identidad a tiempo. Como resultado, enfrentan dificultades para encontrar trabajo oficial, aprender un oficio, beneficiarse de los programas estatales y encontrar su lugar en la sociedad.
Esta situación es particularmente difícil para los hijos de familias vulnerables. Debido a que un adolescente sin documentos no puede ingresar legalmente al mercado laboral, no puede aprovechar plenamente las oportunidades de formación profesional y, a veces, puede verse obligado a realizar trabajos informales. Esto aumenta aún más el riesgo de que se violen sus derechos.
La senadora exigió que la Agencia de Asuntos de la Juventud proporcione un plan de acción para estudiar a estos adolescentes basándose en una lista específica, ayudarlos a obtener tarjetas de identidad y posteriormente guiarlos hacia programas de formación profesional y empleo.
No se trata solo de tramitar documentos. En realidad, la tarjeta de identidad es la llave principal para que un adolescente acceda a la educación, el trabajo, los servicios médicos, la asistencia social y el sistema de protección legal. Sin la llave, la puerta existe, pero no se puede abrir; ahí es exactamente donde radica el problema.
Por lo tanto, es de gran importancia que este asunto sea monitoreado a nivel del Senado. Si las agencias responsables trabajan sistemáticamente con los adolescentes indocumentados, miles de jóvenes tendrán la oportunidad de aprender un oficio, encontrar empleo y encauzar sus vidas.
En resumen, el Senado ha tomado el control de los derechos y el empleo de los menores sin tarjeta de identidad. 2 671 adolescentes aún no tienen documentos de identidad. La tarea principal ahora es apoyarlos no en el papel, sino en la práctica. Porque dar documentos a los jóvenes no es solo una tarjeta de plástico, sino un permiso para entrar en el futuro.
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