¿Por qué las mujeres kayan llevan anillos alrededor del cuello?

El concepto de belleza no ha sido igual en todas las épocas y sociedades. Los distintos pueblos han atribuido significado a la apariencia, la ropa, las joyas y los adornos corporales según sus ideas culturales, costumbres y valores sociales. En algunas sociedades, un objeto considerado un simple adorno puede ser para otro pueblo un importante símbolo de feminidad, estatus o identidad nacional.
Uno de los ejemplos más conocidos es la tradición de algunas mujeres kayan que viven en el estado de Kayah, en Myanmar, de llevar anillos alrededor del cuello. Los kayan son uno de los grupos étnicos que forman parte del pueblo karen, y las mujeres del grupo lahwi son famosas por llevar alrededor del cuello anillos en espiral fabricados de latón. Esta costumbre se ha documentado especialmente en la zona de Demoso.
Las niñas empiezan a llevar los anillos desde la infancia
Las fuentes señalan que las niñas kayan empiezan a llevar los anillos alrededor del cuello desde pequeñas. Según algunas observaciones, el proceso comienza aproximadamente a los 5 años y, a medida que la niña crece, aumentan gradualmente la longitud de la espiral y el número de sus vueltas.

No sería correcto explicar esta costumbre únicamente por la apariencia física. Un estudio publicado en 2017 por Atsuko Shimoda y Seiji Ohsawa analizó la relación entre los anillos del cuello, la expresión personal de las mujeres kayan y sus ideas sobre la belleza. Al mismo tiempo, las propias mujeres reconocen que los anillos son pesados e incómodos.
El estudio también ofrece una cifra interesante. Según las observaciones de 2014 y los datos de Shimoda de 2015, el 10,6 % del total de la población femenina de cuatro aldeas de la zona de Demoso, en el estado de Kayah, llevaba anillos alrededor del cuello. Los materiales de la investigación indican que esto equivalía a 85 mujeres.

En realidad, el cuello no se alarga
Una de las ideas más extendidas sobre las mujeres kayan es que los anillos alargan el cuello. Sin embargo, las observaciones científicas muestran que la realidad es algo diferente.
El peso de la espiral de latón ejerce durante años presión sobre los hombros y la parte superior de la caja torácica. Como resultado, la clavícula se desplaza hacia abajo y cambia la forma de la parte superior del tórax. Por eso el cuello parece mucho más largo. Es decir, las vértebras cervicales no se estiran literalmente: la impresión de un cuello alargado se debe principalmente a cambios en la estructura corporal.
Un estudio antropométrico publicado en 2015 también analizó cómo llevar los anillos desde la infancia afecta a las proporciones corporales. Los investigadores señalaron que el efecto empieza a ser especialmente perceptible a partir de la adolescencia.
Aun así, no existe una explicación única y científicamente aceptada sobre el origen de esta tradición. En distintas épocas se han propuesto varias hipótesis relacionadas con la protección, la conservación de la identidad tribal, el estatus social y las ideas sobre la belleza. Los investigadores subrayan que el origen exacto de la costumbre sigue siendo objeto de debate.


















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