El « regalo » de Karimov a los kirguises o el deseo de Akayev de erigir una estatua

El « regalo » de Karimov a los kirguises o el deseo de Akayev de erigir una estatua

El expresidente de Kirguistán, Askar Akayev, hizo recientemente una declaración sorprendente en una de sus entrevistas sobre el desarrollo económico de Asia Central en los años 90 y la política llevada a cabo por el primer presidente de Uzbekistán, Islam Karimov.

Señaló que la posición económica cerrada de Uzbekistán hacia el mundo exterior durante la era de Islam Karimov brindó una oportunidad vital para que los empresarios kirguises y kazajos se establecieran.

« Temía que los hermanos uzbekos se apoderaran de todo el mercado»

Askar Akayev compartió sus preocupaciones internas durante los primeros años de transición a la economía de mercado tras el fin de la era soviética. Reconoció que el pueblo uzbeko es naturalmente muy adaptable al comercio y los negocios:

«Para ser sincero, en los años 90, cuando era presidente, tenía una duda: pensaba mucho si los kirguises podrían dominar los mecanismos del mercado y si podríamos competir con los uzbekos».

«Desde mi punto de vista, con nuestra transición a la economía de mercado, parecía que los hermanos uzbekos ocupaban y controlaban toda Asia Central. Esto se debe a que ya estaban preparados para ello desde la época soviética».

El «regalo inesperado» de Karimov y la estatua simbólica

Sin embargo, según Akayev, el liderazgo de Uzbekistán de aquel entonces cambió el curso de los acontecimientos. La decisión de Islam Karimov de aislar la economía dio a los países vecinos tiempo para ocupar el mercado.

«Todos deberíamos estar agradecidos con Islam Karimov. Él aisló a los uzbekos del mundo. Con ello, creó una gran oportunidad para kirguisos y kazajos. ¡Por eso habría erigido una estatua a Islam Karimov en Kirguistán! Como nos abrió el camino, los kirguises dominaron rápidamente los mecanismos del mercado», afirma el político.

Si Uzbekistán hubiera sido tan abierto entonces como lo es ahora...

El expresidente explicó la diferencia fundamental entre la política exterior de aquella época y la actual, utilizando como ejemplo las reformas impulsadas por el presidente actual, Shavkat Mirziyoyev:

  • El cierre de los años 90: Creó las condiciones para que el negocio kirguís ganara fuerza en el mercado interno y regional y aprendiera a competir.

  • La apertura actual: Si Islam Karimov hubiera abierto Uzbekistán al mundo y a sus vecinos como lo hizo Shavkat Mirziyoyev, el naciente emprendimiento kirguís no habría soportado la terrible presión y competencia de los negocios uzbekos y habría sido derrotado.

Estas reflexiones de Askar Akayev son un análisis histórico interesante sobre cómo un bloqueo económico y el cierre de fronteras pueden convertirse a veces en un «impulsor positivo» y un punto de crecimiento inesperado para la economía de los países vecinos.

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