Médicos cometieron un error al extirpar dos órganos a una mujer

Médicos cometieron un error al extirpar dos órganos a una mujer

Amber Williams, de 35 años y residente en Londres, vivió con dolores intensos durante 15 años. Afirma que, durante años, los médicos calificaron sus dolores como «simples dolores menstruales» sin identificar la causa real.

Amber sintió fuertes dolores tras su primera menstruación a los 11 años. A los 14, su estado era tan grave que faltaba regularmente a la escuela. Los médicos le dijeron que las reglas dolorosas eran normales y le recetaron anticonceptivos.

En 2012, a los 21 años, tras acudir a urgencias por un fuerte dolor abdominal, sospecharon de apendicitis. Le extirparon el apéndice, pero más tarde se reveló que no había ningún problema grave en ese órgano.

Ese mismo año le diagnosticaron síndrome de ovario poliquístico. Le recomendaron principalmente perder peso, pero los dolores que la atormentaban no fueron tratados.

En 2016, su estado empeoró y acudió al hospital unas 12 veces. Los médicos, sospechando cálculos biliares y pancreatitis, le extirparon la vesícula biliar. Después se supo que tampoco había un problema grave allí.

Ese mismo año, Amber sufrió una hemorragia muy fuerte y perdió un embarazo. Ella califica este suceso como un punto de inflexión en su vida.

Alrededor de 2017, encontró información sobre la endometriosis a través de grupos de mujeres en Internet. Aunque mostró los resultados de pruebas específicas a los médicos, la posibilidad de que padeciera endometriosis no fue tomada en serio.

Con el paso de los años, el dolor persistió fuera de los periodos menstruales. Algunos especialistas vincularon sus síntomas a su estado psicológico y le recetaron antidepresivos.

En 2025, tras cuatro años intentando concebir sin éxito, Amber y su esposo acudieron a especialistas. Finalmente, un médico especialista en fertilidad tomó en serio sus preocupaciones sobre la endometriosis y la derivó a exámenes complementarios.

En julio de este año, los cirujanos finalmente diagnosticaron a Amber con endometriosis extensa y adenomiosis. Se descubrió que sus ovarios estaban adheridos a la pared pélvica.

«Cuando desperté de la cirugía, el médico me dijo: “No estás loca”. Me puse a llorar», cuenta Amber.

Incluso hoy, sufre dolores muy intensos durante los tres primeros días de cada ciclo y depende de analgésicos. Años de enfermedad sin tratar han afectado gravemente su vida: actualmente no puede trabajar debido al dolor y le preocupa su capacidad para tener hijos.

«Esto destruyó mi vida. No sé cómo habría sido mi vida si me hubieran escuchado antes», declaró.

Amber instó a otras mujeres a no dejar de buscar la causa real de sus problemas si se enfrentan a dolores inexplicables y persistentes.

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