Blue Origin se recupera tras la explosión: New Glenn se prepara para volar a finales de año

La compañía Blue Origin, fundada por el multimillonario Jeff Bezos, ha iniciado trabajos intensivos para mitigar las consecuencias de la explosión del cohete New Glenn ocurrida el 28 de mayo y restablecer los vuelos. Aunque este incidente en el complejo de lanzamiento LC-36 en Cabo Cañaveral representa un desafío serio para los planes de la empresa, la dirección no ha desistido en su intención de realizar los primeros vuelos espaciales antes de que termine el año. Así lo informa Ixbt.com.
En la conferencia VivaTech celebrada en París, Jeff Bezos y el CEO de la compañía, Dave Limp, proporcionaron detalles sobre el incidente y los planes futuros. Según ellos, la explosión causó daños graves en la plataforma de lanzamiento: específicamente, la torre pararrayos colapsó y el complejo de transporte e instalación que coloca el cohete en posición vertical quedó totalmente destruido. Según ixbt.com, las labores de limpieza del lugar ya han finalizado y ha comenzado el proceso de reconstrucción.
A pesar de la magnitud de los daños, la dirección de Blue Origin destaca que la situación podría haber sido peor. Las partes más críticas de la plataforma, incluidos los tanques de combustible y los equipos terrestres principales, no resultaron dañados. Actualmente, más de 400 máquinas de construcción especializadas están trabajando en la zona, lo que indica un ritmo acelerado de recuperación.
Cambios técnicos y medidas de seguridad
Por el momento, Blue Origin no ha revelado las causas exactas de la explosión, pero los expertos suponen que se introducirán ciertos cambios en la estructura del cohete y en la infraestructura terrestre. Según Dave Limp, en el futuro podría aplicarse un nuevo esquema para colocar el cohete en la mesa de lanzamiento. Esto reduciría el riesgo de perder el costoso complejo de transporte e instalación en caso de futuros accidentes.A pesar de este desafortunado incidente, la cartera de pedidos de la empresa sigue siendo considerable. Blue Origin continúa su colaboración con la NASA en el marco del programa lunar Artemis y trabaja en el desarrollo del módulo de aterrizaje Blue Moon. Asimismo, la empresa sigue probando su motor BE-7. En una de las pruebas recientes, este motor funcionó sin interrupciones durante 41 minutos, lo que representa un récord para los agregados de su clase.
Según los expertos, el vuelo exitoso del cohete New Glenn permitiría a Blue Origin nivelarse con competidores como SpaceX. Se espera que este cohete de carga pesada ponga en órbita no solo satélites comerciales, sino también cargas críticas relacionadas con el regreso de la humanidad a la Luna. Actualmente, representantes de la industria espacial de todo el mundo observan atentamente si la empresa podrá cumplir el lanzamiento prometido para finales de año.
















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