Los « hobbits » de Indonesia no eran cazadores: los científicos cambian su visión sobre Homo floresiensis

Se han publicado los resultados de una nueva investigación sobre el estilo de vida de Homo floresiensis, una especie que habitó la isla indonesia de Flores y es conocida en el ámbito científico como «hobbits». Según un artículo publicado en la revista Nature Microbiology, estos antiguos homínidos podrían no haber sido hábiles cazadores como se pensaba anteriormente, sino carroñeros que se alimentaban principalmente de los restos dejados por grandes depredadores. Así lo informa Ixbt.com informa .
Durante años, los huesos de estegodontes (parientes antiguos de los elefantes) y las herramientas de piedra hallados en la cueva de Liang Bua presentaron a los Homo floresiensis como cazadores activos. Sin embargo, los análisis tafonómicos modernos —el estudio de los cambios en los restos óseos tras la muerte— ponen seriamente en duda esta teoría. Los científicos ahora sostienen que el papel ecológico de estos homínidos de baja estatura era diferente.
Competencia con los dragones de Komodo
Los investigadores compararon las lesiones en los huesos de estegodontes con las marcas dejadas por la alimentación de los varanos (dragones) de Komodo. Resultó que las marcas de dientes de estos lagartos gigantes se identificaron en las partes más carnosas y valiosas de las presas. Las huellas de las herramientas de piedra utilizadas por Homo floresiensis, por otro lado, se encontraron principalmente en partes óseas con poca carne y «menos útiles».Esta situación aclara la secuencia de los eventos: primero, los grandes depredadores, los varanos de Komodo, se hacían con la presa, y los homínidos recogían los restos una vez que aquellos estaban saciados. Tal estrategia de comportamiento indica que eran criaturas bastante limitadas y dependientes dentro del ecosistema de su época.
Dudas sobre el uso del fuego
Otro descubrimiento importante se refiere al uso del fuego. Anteriormente, las marcas de quemaduras en los huesos se citaban como prueba de que los «hobbits» controlaban el fuego y cocinaban sus alimentos. Sin embargo, al reanalizar miles de fragmentos óseos, solo se encontraron signos de exposición térmica en uno. Según los científicos, este hueso pudo haber llegado a la capa cultural por accidente o posteriormente.Según las conclusiones del estudio, las capacidades cognitivas y el comportamiento de Homo floresiensis eran más simples de lo que pensábamos. Al parecer, no poseían las habilidades para cazar grandes animales regularmente o controlar el fuego, a diferencia de los humanos modernos o los neandertales.
Esta noticia es de gran importancia para el mundo de la antropología, ya que demuestra cuán diversas y, a veces, inesperadamente limitadas en capacidades eran las distintas ramas de la evolución humana. Los habitantes enanos de la isla de Flores aparecen ahora no como cazadores heroicos, sino como criaturas cautelosas que aprovechaban los recursos disponibles para sobrevivir en un entorno de alta competencia.

















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