Intel presenta los procesadores Starfire de última generación para la conquista espacial

Intel ha presentado oficialmente los procesadores Starfire, diseñados específicamente para naves espaciales y equipos que operan en condiciones extremadamente duras. Se espera que esta innovación marque un punto de inflexión en la industria espacial, que suele utilizar chips obsoletos por motivos de fiabilidad. Intel ha decidido aplicar sus últimos avances tecnológicos a los equipos orbitales. Así lo informa Ixbt.com informa .
El aspecto más importante de los nuevos procesadores es que están fabricados con el proceso 18A más avanzado de Intel. Según ixbt.com, aunque la empresa aún no ha revelado todos los detalles técnicos, se supone que la arquitectura de los chips espaciales es cercana a la futura familia Panther Lake. Esto reduce significativamente la brecha de rendimiento entre las tecnologías espaciales y el mercado de consumo.
Dos niveles de potencia y un rendimiento inigualable
La línea Starfire se divide en dos categorías: Low Power (bajo consumo) y Performance (alto rendimiento). Ambas variantes tienen la misma configuración, compuesta por cuatro núcleos potentes, cuatro núcleos LP eficientes y un procesador gráfico Xe (iGPU) de cuatro núcleos. Sin embargo, su frecuencia de funcionamiento y consumo energético son distintos.La versión Low Power consume 10 W y sus procesadores central y gráfico funcionan hasta 1 GHz. La unidad NPU, responsable de las tareas de AI, proporciona 45 TOPS. La versión Performance tiene un TDP de 35 W, con una frecuencia de CPU de 3,1 GHz y una parte gráfica que alcanza los 2 GHz. La potencia NPU de este modelo llega a los 70 TOPS, permitiendo realizar cálculos complejos en el espacio.
Condiciones extremas y durabilidad
El requisito principal para los chips espaciales es la durabilidad. Los procesadores Intel Starfire pueden soportar cambios de temperatura extremos de -55 a +125 grados. También cuentan con una protección especial contra la radiación espacial, lo que garantiza un funcionamiento estable en misiones de larga duración.Los representantes de la empresa destacan que la vida útil de estos procesadores es de al menos 10 años. La aparición de estos chips de alta tecnología permitirá un uso más amplio de la AI en estaciones espaciales y satélites, facilitando el análisis de datos directamente en órbita y el envío de resultados listos a la Tierra.

















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