El telescopio espacial Nancy Grace Roman podría operar hasta 22 años

El telescopio espacial Nancy Grace Roman podría operar hasta 22 años

Se espera que el nuevo telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA funcione casi el doble de tiempo de lo previsto originalmente en el proyecto. Según Ixbt.com, debido a un lanzamiento de alta precisión, se ahorró una cantidad de combustible mucho mayor de la esperada, lo que permitió extender la vida útil científica hasta 22 años. Así lo informa Ixbt.com.

Resultado de un lanzamiento perfecto

Lanzado con éxito el 30 de agosto de este año mediante un cohete SpaceX Falcon Heavy, el telescopio Roman se dirige actualmente hacia su zona de trabajo cerca del segundo punto de Lagrange (L2) del sistema Tierra-Sol. Este punto se encuentra a unos 1,6 millones de kilómetros de nuestro planeta, donde se crean las condiciones más favorables para las observaciones científicas.

Según los cálculos de los expertos, la razón principal del aumento drástico en la vida útil fue la extrema precisión del proceso de lanzamiento. El telescopio consumió solo 18 kilogramos de combustible para la primera corrección importante de trayectoria, mientras que en la fase de planificación se estimó que se asignarían hasta 200 kilogramos para esta maniobra. Como resultado, una parte significativa de los recursos adicionales se conservó por completo.

Ligereza en la construcción y reserva de combustible

El peso físico del telescopio también fue un factor importante. Sin combustible, el dispositivo resultó ser casi dos toneladas más ligero que el valor máximo permitido en el proyecto. Esto permitió llenar completamente los cuatro tanques de combustible antes del lanzamiento, cargando aproximadamente 1100 kilogramos de combustible.

De esta manera, la masa inicial total del aparato Roman fue de 9173,5 kilogramos. Incluso con los tanques llenos al máximo, el telescopio partió hacia el espacio media tonelada por debajo del límite establecido.

Etapas futuras y servicio a largo plazo

Inicialmente, la NASA había planificado las reservas de combustible considerando un programa científico principal de cinco años y la posibilidad de extenderlo por otros cinco. Ahora, los indicadores reales posteriores al lanzamiento dan motivos para confiar en al menos 22 años de explotación, siempre que los demás sistemas mantengan su capacidad operativa.

En septiembre está prevista otra corrección de trayectoria, y a principios de diciembre, la maniobra final de entrada en la órbita de trabajo cerca de L2. Según las estimaciones previas de la NASA, estas operaciones también requerirán menos combustible de lo planeado.

Una vez en la órbita de trabajo, los motores del Roman se utilizarán no solo para corregir la trayectoria, sino también para mantener la posición cada 28 días y para descargar el momento acumulado por los seis giroscopios del sistema de orientación. Cabe destacar que la NASA previó desde la fase de diseño la posibilidad de repostaje automático en el espacio, equipando el telescopio con los enganches correspondientes y aislamiento térmico de apertura remota.

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