La nave de carga Progress MS-35 fue lanzada con éxito hacia la ISS desde Baikonur

La nave de carga Progress MS-35 fue lanzada con éxito hacia la ISS desde Baikonur

Según Ixbt.com, el cohete portador Soyuz-2.1b, que transportaba la nave de carga Progress MS-35, despegó con éxito desde la plataforma 31 del cosmódromo de Baikonur. Este vuelo se retrasó ligeramente debido a problemas técnicos en la tercera etapa, pero tras la resolución de todas las deficiencias por parte de los especialistas, la importante misión espacial planificada comenzó con éxito. Así lo informa la noticia de Ixbt.com.

Esta nave espacial está diseñada para entregar suministros esenciales, combustible y equipos científicos a la Estación Espacial Internacional (ISS). Los expertos esperan que el acoplamiento de la nave con la ISS se realice en el tiempo previsto, lo cual es fundamental para garantizar la continuidad de las actividades de la tripulación en la estación.

Volumen de las cargas importantes enviadas al espacio

La nave Progress MS-35, con un peso total de casi 7,4 toneladas, transporta a bordo cerca de 2,4 toneladas de diversas cargas para las necesidades de la estación. Entre estas cargas, se incluyen 842 kilogramos de combustible para reabastecer la estación para futuras operaciones.

Además, la nave transporta 420 kilogramos de agua potable para los cosmonautas, 50 kilogramos de oxígeno, así como 1275 kilogramos de alimentos y otras reservas necesarias. Para garantizar la vida diaria y la salud de la tripulación, se envían 357 kilogramos de equipos de higiene y saneamiento, así como 20 kilogramos de medicamentos destinados a prevenir los efectos negativos de la ingravidez.

Experimentos científicos y la futura tecnología Teledroid

Una parte específica de la carga consiste en equipos destinados a experimentos científicos como Teledroid, Gazoanalizator-FS, Biopolimer, Virtual, Vampir, Uragan y Separatsiya. Entre ellos, el experimento Teledroid despierta un interés especial, ya que busca desarrollar una tecnología de robot antropomórfico capaz de asistir a los cosmonautas de forma remota desde fuera de la estación.

La nave transporta a la órbita un exoesqueleto especial que sirve como puesto de trabajo para el cosmonauta. Con este dispositivo, el operador podrá controlar los movimientos del robot en el futuro. El robot en sí está programado para ser enviado en una de las próximas naves de carga y ayudará a los humanos a realizar operaciones peligrosas o tediosas en el espacio exterior.

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