Nunca había ocurrido algo así: en China, un niño se atascó un candado con código en la nariz (vídeo)

La curiosidad y el carácter juguetón de los niños a veces provocan situaciones inesperadas e incluso impactantes. Es bastante frecuente que los más pequeños se introduzcan en la nariz piezas de LEGO, bolitas, tapas de bolígrafos o trozos de papel. Pero ¿habías oído hablar alguna vez de un niño que se atascara un candado metálico con código en la nariz?
Los bomberos de la ciudad de Huaihua, en la provincia china de Hunan, también se enfrentaron por primera vez en su carrera a una situación tan increíble .
El papel del Rey Toro y la nariz bloqueada
No se sabe exactamente cómo el pequeño consiguió introducirse en la nariz aquel pesado y resistente candado metálico con código. Según quienes lo rodeaban, el niño habría intentado representar al personaje del «Rey Toro de los Demonios» de las leyendas populares y se habría colocado el candado en la nariz como si fuera un piercing o un aro.

Por desgracia, durante el juego el candado se cerró de repente y resultó completamente imposible sacarlo hacia atrás.
Una delicada operación de los padres y los rescatistas
El niño intentó varias veces abrir el candado por su cuenta, pero no lo consiguió, así que rompió a llorar y pidió ayuda a sus padres. Como también temían causarle dolor y lesiones graves en la nariz, tuvieron que recurrir a los servicios locales de bomberos y rescate.
Para los bomberos profesionales que llegaron al lugar, la tarea también resultó especialmente difícil y delicada:
Examen y evaluación del riesgo: Los rescatistas comprendieron que tirar bruscamente del objeto metálico o ejercer presión podía perforar el tabique nasal del niño o dañar gravemente los tejidos blandos.
Una solución de orfebrería: Finalmente, los rescatistas decidieron cortar el candado poco a poco y con extrema precaución, utilizando unas pinzas hidráulicas especiales y unas tijeras convencionales.
«¡No volveré a hacer esto nunca!»
Lo sorprendente es que el pequeño «héroe» se mantuvo muy sereno y tranquilo durante toda la delicada y peligrosa operación. Después de cortar el candado y liberarlo, el niño, entre lágrimas y muy emocionado, juró que nunca volvería a meterse nada en la nariz.
Este suceso vuelve a recordar a los padres que no deben dejar solos a los niños pequeños con objetos metálicos pequeños y peligrosos.
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