La inteligencia artificial y los neuroimplantes devuelven el movimiento y la sensibilidad a una persona paralizada

Un avance trascendental ha ocurrido en la intersección de la medicina y la tecnología: científicos han logrado restaurar el movimiento de los brazos y la capacidad sensorial de un paciente que llevaba cuatro años paralizado, gracias a la inteligencia artificial (AI) y a neuroimplantes especializados. Los resultados del estudio, publicados en la revista Nature Medicine, abren una nueva puerta de esperanza para millones de personas que han perdido la movilidad debido a lesiones de la médula espinal. Así lo informa Ixbt.com informa .
En este experimento único participó Keith Thomas, quien sufrió una grave lesión cervical tras un salto al agua en 2020. Tras cuatro años de parálisis total en brazos y piernas (tetraplejia), Thomas recuperó su vida gracias al sistema de «doble puente neuronal» (double neural bypass) desarrollado por el Feinstein Institutes for Medical Research de la red médica Northwell Health.
¿Cómo funciona la tecnología?
La base del sistema consiste en una interfaz cerebro-computadora, algoritmos de inteligencia artificial y métodos de estimulación eléctrica de la médula espinal y el cerebro. Durante una compleja cirugía de 15 horas, los especialistas implantaron 5 matrices de microelectrodos en el cerebro de Thomas. Estos chips leen las señales cerebrales que indican la intención de movimiento y las transmiten a una computadora para su procesamiento.La inteligencia artificial analiza las señales cerebrales y las convierte en comandos enviados a los músculos de la muñeca. Como resultado, el paciente pudo mover su brazo simplemente pensando en realizar un movimiento. Este proceso se lleva a cabo restaurando artificialmente (puenteando) las conexiones neuronales naturales.
Resultados asombrosos y capacidad sensorial
Tras el proceso de aprendizaje, Keith Thomas comenzó a realizar movimientos simples pero antes imposibles para él, como comer solo, beber de una taza e incluso rascarse la nariz. Según los resultados del estudio, en 35 semanas, la fuerza de agarre en su mano derecha aumentó un 86 % y en la izquierda un 62 %. Lo más sorprendente es que logró levantar una cáscara de huevo vacía sin romperla, incluso mientras conversaba (sin necesidad de concentrarse).Como parte del proyecto, no solo se restauró el movimiento, sino también el sentido táctil. Para ello, los científicos utilizaron la tecnología de «espejo cortical» (cortical mirroring). Sensores en una pulsera impresa en 3D estimularon la zona sensorial del cerebro, creando la sensación de tacto. 25 semanas después de iniciar el experimento, el paciente volvió a sentir su muñeca, la cual no sentía en absoluto desde su lesión.
Los científicos destacan que el aspecto más importante es el fenómeno de la neuroplasticidad. Dos años después de que se detuviera la estimulación, algunas funciones motoras de Thomas se mantuvieron. Esto demuestra la capacidad del sistema nervioso para formar nuevas conexiones. En el futuro, se planea utilizar esta tecnología para tratar complicaciones tras accidentes cerebrovasculares.

















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