El final de la guerra de 3,5 meses en Oriente Próximo: ¿quién logró sus objetivos y quién fue derrotado?

Las intensas operaciones militares que duraron tres meses y medio en Oriente Próximo finalmente cesaron con la firma de un memorando especial. Hoy en día, la mayoría de los analistas y observadores internacionales debaten intensamente los resultados de la guerra. Según las conclusiones principales, Estados Unidos e Israel no lograron plenamente sus objetivos estratégicos, mientras que Irán, a pesar de sufrir graves pérdidas, mantuvo su posición en muchos frentes.
¿Por qué no se llevaron a cabo los planes de Estados Unidos e Israel?
Washington y Tel Aviv buscaban varios objetivos importantes a través de esta guerra. La tarea primera y principal era debilitar el sistema político actual en Irán, lograr un cambio de régimen reforzando el descontento interno y establecer un gobierno acorde con los intereses occidentales. Algunos expertos comparan este plan con el escenario de Venezuela, pero este modelo no funcionó en Irán. El país preservó su soberanía.
El segundo objetivo importante estaba relacionado con la toma de control del mercado mundial del petróleo y los precios globales del combustible. En este ámbito también, los aliados no lograron el resultado esperado. El siguiente asunto urgente es la situación alrededor del estrecho de Ormuz, donde la cuestión del control de los corredores de transporte estratégicos sigue impulsando a otros Estados a proteger más activamente sus propios intereses.
La «victoria» de Donald Trump y la cuestión del programa nuclear
No obstante, sería incorrecto decir que Estados Unidos salió totalmente con las manos vacías de la guerra. Antes del inicio del conflicto, en las negociaciones celebradas en Mascate, Washington había planteado la limitación del programa nuclear de Irán como exigencia principal. El artículo 10 del memorando firmado estipula estrictamente que la actividad nuclear de Irán estará bajo el control del OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).
Actualmente, el presidente estadounidense Donald Trump ha declarado que «Irán nunca más tendrá armas nucleares», presentando esto como un gran éxito. Es evidente que Trump utilizará este resultado como uno de sus argumentos más fuertes en la política interna antes de las elecciones intermedias de noviembre.
En realidad, Teherán ha afirmado hasta ahora que no busca crear armas nucleares. Incluso el líder supremo del país, Alí Jamenei, emitió una fatwa declarando que la posesión de armas nucleares es contraria a la sharia islámica y prohibida. Aunque el enriquecimiento de uranio por parte de Irán hasta el 60 % causó controversia en la comunidad internacional, Teherán lo justifica por necesidades médicas, de investigación científica y de energía atómica.
Los daños sufridos por Irán y su decisión pragmática
La guerra fue muy dura y dolorosa para Irán. Se lanzaron más de 20 000 ataques militares contra el territorio del país, lo que causó daños terribles a la infraestructura, la economía y el sector social. Las secuelas de estas destrucciones se sentirán durante los próximos años.
Lo más lamentable es que la dirección iraní perdió a altos mandos militares y políticos, así como a miembros de sus familias. A pesar de ello, Teherán eligió la vía del compromiso, es decir, la firma del memorando, en lugar de intensificar la guerra. Esta fue una decisión pragmática y sabia orientada a preservar la economía y los intereses del pueblo de un país que ha vivido bajo sanciones durante muchos años.
La pregunta de los 300 000 millones de dólares
Uno de los aspectos más interesantes del documento firmado es la cláusula según la cual Estados Unidos y sus aliados destinarán un fondo de ayuda de 300 000 millones de dólares para reconstruir la economía iraní. Sin embargo, aún se desconoce quién entregará este enorme monto, a través de qué mecanismos y en qué forma. Por lo tanto, el tiempo dirá si esta cláusula pasará del papel a la práctica.


















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