El avión experimental NASA X-59 completó con éxito 25 vuelos de prueba

El avión experimental supersónico X-59 de la NASA ha completado 25 vuelos exitosos como parte de su programa de pruebas. Según ixbt.com, estos vuelos confirmaron plenamente los cálculos científicos básicos sobre la estabilidad, el control y la integridad estructural de la aeronave. Esto es lo que informa Ixbt.com.
Actualmente, el programa a gran escala llamado Quesst entra en su fase más importante. Los expertos ahora verificarán en la práctica si el avión puede reemplazar el estruendo sónico tradicional por un sonido significativamente más bajo y silencioso.
Indicadores técnicos y características aerodinámicas
En una de las pruebas, el X-59 alcanzó una velocidad de 1,2 Max (1470 km/h) a una altitud de aproximadamente 14,9 kilómetros. Como parte del programa, la aeronave ya había alcanzado objetivos de 1,4 Max (1715 km/h) a 16,8 kilómetros de altitud, pero esos vuelos se centraron en probar las propiedades aerodinámicas.El objetivo del proyecto no es establecer un nuevo récord de velocidad, sino crear la posibilidad de realizar vuelos supersónicos sobre tierra. Gracias a la nariz larga y estrecha del avión y a su forma aerodinámica única, las ondas de choque deberían distribuirse de manera diferente a la de los aviones supersónicos convencionales.
Como resultado, en lugar de una explosión ensordecedora para los observadores en tierra, solo se percibirá un sonido sordo y bajo. Los 25 vuelos realizados permitieron comparar los datos reales con el modelo digital creado antes de la construcción del avión.
Siguiente etapa y perspectivas
Según la NASA, los datos de telemetría confirmaron en la práctica las previsiones iniciales de los ingenieros. El sistema de control funciona de manera estable incluso bajo cargas elevadas, las fuerzas aerodinámicas se mantienen dentro de los límites establecidos y no se detectaron signos de vibración o inestabilidad estructural.Además, la toma de aire situada sobre el fuselaje también superó las pruebas con éxito. Garantiza un flujo de aire estable hacia el motor único GE F414 en diversos regímenes de vuelo y durante las maniobras.
La siguiente etapa del programa consistirá en una verificación acústica completa. Se instalará una red de sensores especiales en tierra, mientras que micrófonos especiales medirán los parámetros de las ondas de choque para determinar si el X-59 realmente genera un sonido silencioso en lugar del estruendo habitual.
Si las pruebas dan resultados positivos, la NASA organizará vuelos sobre varias zonas pobladas de EE. UU. para estudiar la reacción de la población local al nivel de ruido. Los datos recopilados se presentarán a los reguladores de aviación, lo que podría servir de base para reconsiderar la prohibición de vuelos supersónicos civiles sobre tierra.

















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