Una pareja francesa verificó no ser hermanos antes de casarse

Una pareja francesa verificó no ser hermanos antes de casarse

Arthur Kermalvezen, nacido por donación de esperma, buscó a su padre biológico desde niño. Pensaba que hombres en la calle o incluso sus profesores podrían ser su padre.

Ya adulto, conoció a Audrey, también nacida por donación, en París en 2010. Audrey describe el encuentro como «amor a primera vista». Pero su relación tenía un problema: ambos nacidos mediante el sistema de donación parisino, existía la posibilidad de que fueran medio hermanos.

En aquel entonces, las pruebas de ADN caseras estaban prohibidas en Francia y el anonimato de los donantes estaba protegido por ley. Por ello, la pareja enfrentó grandes dificultades para determinar si eran parientes.

Finalmente, un médico en el sur de Francia realizó una prueba genética por 900 euros. El resultado mostró que no eran parientes. Sin embargo, el hecho de que la prueba no fuera legal dejó dudas en ellos.

Audrey, como jurista, litigó durante años para cambiar las leyes sobre la donación. Quería obtener información sobre la identidad, salud y otros hijos de su donante. En 2015, el tribunal administrativo más alto de Francia rechazó su última apelación.

Aun así, la pareja se casó en 2013 «confiando en el destino». Más tarde, los médicos determinaron que sus donantes actuaron en años distintos, confirmando que no podían ser la misma persona.

Una pareja con gafas de sol y sus dos hijos pequeños en una playa de arena.

Sin embargo, la duda de Arthur no desapareció del todo. Finalmente, realizaron una prueba de ADN casera. El resultado confirmó una vez más que no eran parientes.

La prueba reveló información sorprendente para Audrey. Descubrió que ya había conocido a su hermana biológica, Sophie, en el tribunal. Aunque habían participado en los casos legales de la otra, en realidad eran hijas del mismo donante.

De otros ocho hijos de donantes que hicieron la prueba junto a Audrey y Arthur, se descubrió que dos parejas también compartían el mismo donante.

En 2017, Arthur logró contactar a su padre biológico. Audrey también encontró a su donante, Philippe, pero él ya había fallecido. La familia de Philippe recibió a Audrey cálidamente, ofreciéndole fotos, videos e historia familiar.

La lucha legal de Audrey impulsó cambios en los derechos de los hijos de donantes en Francia. A partir de abril de 2025, los nacidos por donación tendrán derecho a conocer la identidad de su donante al alcanzar la mayoría de edad.

Audrey mantiene su postura firme: «Toda persona tiene derecho a conocer sus orígenes y su historia».

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