Termina la vida de la mujer que vivió 70 años en un «pulmón de acero»

Marta Lillard, la última paciente en Estados Unidos que utilizó el legendario aparato de «pulmón de acero», falleció a los 78 años. Tras contraer poliomielitis, vivió durante más de 70 años gracias a este dispositivo único. A pesar de la popularización de las tecnologías modernas de ventilación artificial, Marta se negó a renunciar al aparato que le devolvió la vida hasta el final.
Se informa que Marta Lillard contrajo poliomielitis en 1953, cuando tenía solo cinco años. En aquella época, la enfermedad estaba muy extendida en Estados Unidos, amenazando gravemente la vida de miles de personas. La infección afectó su sistema respiratorio, eliminando casi por completo su capacidad para respirar de forma independiente. Los médicos utilizaron un aparato especial llamado «pulmón de acero» para salvar su vida.
Este dispositivo consiste en una cámara metálica herméticamente cerrada, donde la presión negativa creada obliga a los pulmones a funcionar artificialmente. Aunque la medicina avanzó rápidamente y surgieron ventiladores modernos, Marta Lillard afirmó que se sentía segura con este aparato y no quería reemplazarlo.
En una entrevista concedida en 2021, explicó su decisión de la siguiente manera:
«Ojalá no necesitara este aparato en absoluto. Pero a veces le doy las gracias. Porque fue esta máquina la que salvó mi vida. Si no fuera por ella, hoy no estaría viva».
Durante su infancia, Marta pasaba casi todo su tiempo dentro del «pulmón de acero». Por ello, solo podía asistir a la escuela aproximadamente una hora al día. Con el tiempo, su estado mejoró ligeramente y durante muchos años utilizó el aparato principalmente solo para dormir por la noche.
Sin embargo, en los últimos años de su vida, las complicaciones por COVID-19 volvieron a agravar su salud. Como resultado, Marta se vio obligada a permanecer dentro del «pulmón de acero» casi todo el día.
El uso de un dispositivo médico tan raro también trajo consigo diversas dificultades. Cuando el aparato empezó a fallar en la década de 1990, Marta tuvo que buscar piezas compatibles. Una vez, debido a una fuerte tormenta de hielo, se cortó el suministro eléctrico y hasta el generador de reserva dejó de funcionar, obligándola a pedir ayuda a los servicios de emergencia para sobrevivir.
Según sus allegados, Marta Lillard falleció el 26 de junio tras una larga lucha contra las complicaciones del COVID-19.
Será recordada no solo como una persona que luchó contra una enfermedad grave, sino también como una voluntaria activa para la sociedad. Marta ayudó a organizaciones de protección animal, trabajó en centros infantiles y como operadora en una línea de ayuda. Además, escribía poemas, pintaba y componía piezas de piano que se pueden tocar con una sola mano.

















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