Una mujer estuvo a punto de perder la vista por sus lentes de contacto

La experiencia vivida por Emma Marsden, una británica de 47 años, se ha convertido en una seria advertencia para quienes usan lentes de contacto. Debido a un error que parecía simple, un parásito peligroso entró en su ojo y comenzó a corroer su córnea. La situación fue tan grave que los médicos tuvieron que coserle el párpado con la esperanza de salvar su visión.
El incidente comenzó en febrero, después de que Emma se cayera mientras limpiaba un establo, golpeándose la cara contra una carretilla llena de barro y agua. Se lavó las manos y la cara, pero no se quitó los lentes de contacto hasta la noche. Más tarde, los médicos confirmaron que esa fue la causa de la infección.
Cuatro días después, su ojo derecho comenzó a arder intensamente. Inicialmente, los médicos diagnosticaron una úlcera corneal y le recetaron gotas. Sin embargo, el dolor aumentó día tras día y Emma perdió por completo la visión del ojo derecho.
Tras exámenes posteriores, se le diagnosticó queratitis por Acanthamoeba . Se trata de una Acanthamoeba infección peligrosa causada por un parásito microscópico que destruye la córnea y los tejidos nerviosos.
«El dolor es indescriptible. He dado a luz a tres hijos, pero este sufrimiento fue peor que el parto», afirma Emma.
Los médicos tuvieron que coserle el párpado después de que el parásito perforara su córnea. Ahora, la mujer necesitará un trasplante de córnea en el futuro, pero la operación se ha retrasado varios años debido a la infección.
Los expertos señalan que Acanthamoeba también se encuentra en el agua del grifo, lagos, ríos, piscinas, tierra y polvo. Por ello, es fundamental evitar que los lentes de contacto entren en contacto con el agua y seguir estrictamente las normas de higiene.
Actualmente, Emma está bajo control médico semanal y utiliza gotas especiales cada dos horas. Ella asegura que el problema no fueron los lentes en sí, sino su uso incorrecto.

















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