La FIFA da marcha atrás: Infantino se disculpa por la situación creada

El proyecto FIFA Forward Enterprise, que provocó una gran controversia en el fútbol internacional, fue retirado oficialmente de las conversaciones. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el secretario general Mattias Grafström enviaron una carta al Consejo de la organización y a las 211 asociaciones nacionales para disculparse por los errores cometidos durante el proceso.
No se trataba de vender el propio Mundial ni todos sus derechos. La FIFA planeaba crear una nueva empresa para gestionar los torneos y las actividades comerciales, y vender hasta el 20 % de su participación a inversores privados para captar 4.200 millones de dólares. Sin embargo, ante el aumento de las críticas, el proyecto fue cancelado en menos de una semana.
«El proceso debería haberse organizado de otra manera»
En la carta, la dirección de la FIFA reconoció que el proceso relacionado con el proyecto no se había gestionado correctamente. Según Infantino y Grafström, la propuesta debía ser aprobada por las asociaciones nacionales y el Consejo de la FIFA, pero ahora ya no figura en el orden del día.
La organización anunció que revisará sus procesos internos para evitar que los errores cometidos vuelvan a repetirse. Al mismo tiempo, la FIFA subrayó que todas las actuaciones se realizaron de acuerdo con las normas internas vigentes y afirmó que defenderá su reputación frente a las acusaciones contra su integridad y su sistema de gobernanza.
La declaración refleja dos posiciones al mismo tiempo: la FIFA reconoce que hubo errores en el proceso, pero niega que el proyecto en sí incumpliera las normas.
4.200 millones de dólares a cambio del 20 % de la participación
Según el plan inicial, una nueva filial de la FIFA llamada FIFA Forward Enterprise — FFE debía reunir los activos de la organización relacionados con las competiciones y las operaciones comerciales.
La empresa estaría valorada en 20.000 millones de dólares y se vendería a inversores una participación minoritaria sin derechos de control. De este modo, la FIFA pretendía captar 4.200 millones de dólares para proporcionar financiación adicional a las federaciones miembro destinada al desarrollo de infraestructuras, selecciones nacionales, fútbol femenino y fútbol base.
El proyecto contemplaba otorgar hasta 20 millones de dólares a cada asociación nacional dentro de un programa de aceleración del desarrollo. Sin embargo, las organizaciones cuestionaron más la forma en que se había preparado el proyecto y la exclusión de algunos actores del proceso de decisión que sus beneficios financieros.
La oposición de la UEFA detuvo el plan
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol consideró que el proyecto contravenía los principios de transparencia y gobierno corporativo. Las 55 federaciones miembro de la UEFA incluso debatieron la posibilidad de boicotear los eventos y competiciones de la FIFA si la propuesta no se retiraba.
Incluso después de la cancelación del plan, las objeciones europeas no cesaron. Los abogados de la UEFA pidieron a la FIFA que conservara los documentos, correos electrónicos y demás materiales relacionados con el proyecto, y señalaron que estudiaban presentar una denuncia ante un tribunal, un organismo arbitral o una autoridad reguladora.
La Confederación Asiática de Fútbol y la CONCACAF también se opusieron a la propuesta. Dentro de la FIFA, varios altos cargos afirmaron no haber sido informados de la preparación del proyecto, mientras que el principal asesor de Infantino, Carlos Cordeiro, dimitió.
La dirección de la FIFA respaldó a Infantino
Tras la controversia, la dirección de la FIFA celebró una reunión extraordinaria en Marruecos. En ella participaron Infantino, Mattias Grafström y otros miembros del Consejo de la organización.
Después de la reunión, la dirección de la FIFA anunció que apoyaba plenamente a su presidente. Infantino también confirmó su confianza en el secretario general Grafström. La declaración se interpreta como un intento de mostrar que la unidad se mantiene dentro de la organización.
Sin embargo, la presión externa continúa. Algunas federaciones europeas han comenzado a retirar las cartas enviadas anteriormente para respaldar la candidatura de Infantino en las próximas elecciones. El exfutbolista Luis Figo también declaró que el presidente de la FIFA debería dimitir.
La filtración de información también será investigada
La FIFA habría iniciado una investigación para determinar cómo se filtró a los medios de comunicación la información interna sobre el proyecto.
Pero la cuestión principal de la controversia no es quién difundió la información. Las organizaciones del fútbol esperan una respuesta sobre por qué una decisión relacionada con los activos comerciales más valiosos de la FIFA se preparó sin un debate amplio y sin informar a parte de los altos cargos.
La FIFA declaró que seguirá buscando, junto con las 211 asociaciones nacionales, nuevas oportunidades financieras para desarrollar el fútbol. No obstante, cualquier proyecto futuro se evaluará no solo por sus cifras, sino también por quién lo prepara, mediante qué procedimiento y en beneficio de quién.
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