Un síndrome raro en Ecuador acerca a los científicos al secreto del cáncer

Un síndrome raro en Ecuador acerca a los científicos al secreto del cáncer

En las profundidades de los Andes, al sur de Ecuador, la ciudad de Piñas es conocida por un fenómeno raro que ha atraído la atención de los científicos. En esta zona de solo 8 000 habitantes, el número de personas con síndrome de Laron es uno de los más altos del mundo. Los científicos señalan que esta rara condición hereditaria podría ayudar a prevenir el cáncer en el futuro.

El síndrome de Laron impide que el cuerpo responda a la hormona del crecimiento. Por ello, la estatura de los pacientes no suele superar los 1,2 metros. Sin embargo, los estudios han demostrado que las personas con este síndrome padecen cáncer y diabetes con mucha menos frecuencia que los demás.

Las hermanas gemelas de Piñas, María Luisa Romero y María del Sisne, también nacieron con este síndrome. Cuentan que han enfrentado muchas dificultades a lo largo de su vida, pero que siempre se han apoyado mutuamente.

«Siempre unimos nuestras fuerzas y nos protegemos la una a la otra», dice María Luisa.

El Dr. Jaime Guevara, endocrinólogo que lleva más de 40 años estudiando el síndrome de Laron, afirmó que el objetivo principal de los científicos es replicar los mecanismos de protección de este síndrome en personas sanas mediante medicamentos o dieta.

Esta enfermedad fue identificada por primera vez hace 60 años por el pediatra israelí Zvi Laron. Hoy en día, hay 840 pacientes registrados oficialmente en todo el mundo, la mayoría de los cuales vive en las regiones de El Oro y Loja, en Ecuador.

El Dr. Guevara y el científico estadounidense Valter Longo hicieron un seguimiento de 100 pacientes con síndrome de Laron y 1 600 de sus familiares sanos durante 22 años.

Según los resultados del estudio, no se registró ningún caso de diabetes entre los participantes con síndrome de Laron y solo se detectó un caso leve de cáncer. En cambio, en el grupo de control, el 5 % de las personas fueron diagnosticadas con diabetes y el 17 % con cáncer.

Los científicos explican esta situación por los niveles muy bajos de IGF-1, un factor de crecimiento en el organismo. Creen que este factor podría influir en la supervivencia de las células cancerosas. No obstante, los expertos subrayan que se necesitan más investigaciones para confirmar plenamente esta teoría.

Sin embargo, el síndrome de Laron no protege totalmente contra las enfermedades. Esto quedó confirmado cuando a una de las gemelas, María del Sisne, le diagnosticaron cáncer de colon hace dos años. Se recuperó tras una cirugía y quimioterapia.

«Entonces comprendimos que no estábamos totalmente protegidas contra estas enfermedades. Nos dimos cuenta de que debemos cuidar nuestra salud, hacer deporte y comer bien», afirma.

Existe un medicamento llamado Increlex para tratar el síndrome de Laron. Si se administra en la infancia, puede ayudar al crecimiento. Sin embargo, el fármaco es muy costoso: un frasco cuesta más de 800 dólares y un niño necesita al menos tres al mes.

Hoy, a sus 40 años, María Luisa y María del Sisne no pudieron aprovechar esta oportunidad. A pesar de ello, han aceptado su vida.

«Me acepto tal como soy y le agradezco a Dios por haberme creado así», dice María Luisa.

Si las investigaciones de los científicos dan los resultados esperados, las personas con síndrome de Laron que viven en la pequeña ciudad ecuatoriana de Piñas podrían guiar a la humanidad hacia nuevos métodos de tratamiento contra el cáncer.

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