¿Cómo la tecnología está volviendo nuestra vida vacía y aburrida?

En el mundo moderno, disponemos de más comodidades que nunca, pero rara vez pensamos en lo que sacrificamos a cambio. El reconocido escritor, diseñador y académico Ian Bogost aborda precisamente este tema en su nuevo libro titulado «The Small Stuff: How to Lead a More Gratifying Life». Según él, las «tecnologías de conveniencia» creadas por Silicon Valley nos alejan del mundo físico y de los placeres emocionales de la vida diaria. Así lo informa Techcrunch.com en su noticia.
Estas ideas de Bogost se formaron tras su artículo en The Atlantic sobre la palanca de cambios manual (stick shift). El autor señala que, con la transición a los vehículos eléctricos, la conexión física y mecánica de la conducción desaparece por completo. No se trata solo de la pérdida de un detalle técnico, sino de parte de un proceso de «desmaterialización» de la relación del ser humano con su entorno.
El choque entre la comodidad y las emociones
Hoy en día, las puertas se abren automáticamente, los sensores controlan la luz y los smartphones facilitan todas nuestras tareas. En una entrevista con ixbt.com, Ian Bogost llama a este proceso la pérdida de la «textura» de la vida. Cuanto menos interactuamos con la física y el mundo material, menor es la sensación de satisfacción al vivir. La tecnología nos aísla del mundo, convirtiéndolo en una simple imagen detrás de una pantalla.El escritor admite estar cansado de criticar constantemente a Silicon Valley. Según él, no es necesario esperar a que se resuelvan problemas globales como el capitalismo o la desigualdad social. Las personas comunes pueden volver a llenar sus vidas de sentido ahora mismo, disfrutando de las pequeñas cosas cotidianas, como preparar un almuerzo sencillo o el trabajo físico. Este proceso se logra a través de «the small stuff» (las cosas pequeñas).
El atractivo de la vida cotidiana
Bogost se ha preguntado durante mucho tiempo por qué la gente se interesa tanto en cosas simples, como tostadoras o bebidas heladas. Su conclusión es que la vida sencilla es muy atractiva porque nos brinda una sensación de autenticidad. El mundo digital ofrecido por los gigantes tecnológicos no puede proporcionar este sentimiento.El artículo destaca que este problema no solo es relevante en Occidente, sino en todo el mundo, incluido Uzbekistán. A medida que los smartphones y los servicios automatizados entran en nuestras vidas, nos alejamos de la comunicación tradicional y el trabajo físico. El libro de Bogost nos invita a detenernos y sentir el mundo material que nos rodea.
En conclusión, la obra «The Small Stuff» no insta a renunciar totalmente a las tecnologías, sino a encontrar un equilibrio en la relación con ellas. Los productos de Apple o Google que nos brindan comodidad seguirán siendo parte de nuestra vida, pero la verdadera sensación de vivir seguirá ligada al mundo físico.

















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